Desastres de la naturaleza: Tragados por la tierra, arrasados por el mar

Los terremotos y tsunamis han causado a lo largo de la historia millones de muertes y enormes daños materiales. Un recordatorio de la naturaleza de cuan frágil es el mundo en el que vivimos.

Los terremotos y tsunamis han causado a lo largo de la historia millones de muertes y enormes daños materiales. Un recordatorio de la naturaleza de cuan frágil es el mundo en el que vivimos.

No hay lugar donde esconderse, todo es caos, la tierra tiembla sin parar por interminables minutos, el sonido que produce el suelo es aterrador, todo se viene abajo: se ha producido el terremoto.

Estos fenómenos tectónicos ocurren sin previo aviso y pueden ser moderados o de forma violenta. No hay un solo sitio en la tierra que no haya sufrido un terremoto.

Aunque todos los días se registran una buena cantidad de terremotos en el mundo, la inmensa mayoría son de poca magnitud. Sin embargo, se suelen producir dos o tres terremotos de gran magnitud cada año, con consecuencias imprevisibles.

Las placas de la corteza terrestre están sometidas a tensiones. En la zona de roce (falla), la tensión es muy alta y, a veces, supera a la fuerza de sujeción entre las placas. Entonces, las placas se mueven violentamente, provocando ondulaciones y liberando una enorme cantidad de energía. Este proceso se llama movimiento sísmico o terremoto.

Son muy difíciles de predecir y, en la actualidad, no hay sistemas eficaces para alertar a la población con tiempo de la inminencia de un sismo.

Para poder describir la fuerza de un terremoto se han confeccionado escalas que miden la intensidad y la magnitud de los sismos. Hay más de 50 escalas distintas, pero las más conocidas son la de Mercali y la de Richter.

La escala de Richter (1935)  mide el “logaritmo de la máxima amplitud de un sismograma registrado por un instrumento estándar”. Como la escala es logarítmica el paso de una unidad a la siguiente supone multiplicar la energía por diez.

El más poderoso

El terremoto de Valdivia de 1960, conocido también como el Gran Terremoto de Chile, fue un sismo registrado el 22 de mayo de 1960 a las 19:11. Su epicentro se localizó en las cercanías de la ciudad de Valdivia, Chile, y tuvo una magnitud de 9,6 grados en la escala de Richter, siendo el mayor registrado en la historia de la humanidad. Junto al terremoto principal se registraron una serie de movimientos telúricos de importancia entre el 21 de mayo y el 6 de junio que afectaron a gran parte del sur de Chile. El sismo fue percibido en diferentes partes del planeta y produjo un maremoto que afectó a diversas localidades a lo largo del océano Pacífico. Valdivia se hundió 4 m bajo el nivel del mar, y el maremoto producido se propagó por todo el Océano Pacífico, el cual afectó a Hawai y Japón principalmente. Hubo 2.000 muertos en Chile, y más de 3.000 en las costas de Océano Pacífico, llegando a una cifra aproximada de 7.000 muertos con 2.000.000 de damnificados.

En Argentina también

El sábado 15 de enero de 1944, a las 20.52, un terremoto de 7.8 grados en la escala de Ritcher, destruyó la ciudad de San Juan y enlutó al país entero: la tragedia fue de tal magnitud que ninguna familia de esa ciudad salió indemne de algún luto y prácticamente nadie salvó su casa. Fue el peor sismo que recuerde Argentina.

Desde la mañana los animales se habían comportado de manera extraña: los gallos no cantaron al amanecer sino al atardecer, los caballos relincharon inquietos y los perros, gimiendo de miedo, buscaron sin cesar algún lugar oscuro donde refugiarse.

Pero nadie se apercibió de lo que anunciaban y cuando las grietas se abrieron, ya fue muy tarde: en minutos todo se vino abajo.

Nunca se supo a ciencia cierta cuántos murieron pero se calcula que entre 10.000 y 15.000 personas fueron enterradas en fosas comunes.
 
El 16 al mediodía, el coronel Juan Domingo Perón habló por la Red Argentina de Radiodifusión pidiendo al pueblo ayuda. Tras un acto de beneficencia en el Luna Park por las víctimas del terremoto, Perón conoció a Evita, quien como actriz del momento se acercó a ofrecer su ayuda.

Olas de destrucción

Muchas veces un terremoto no es el causante de las miles de muertes y destrucción que se producen. A veces los sismos que ocurren en cercanías del mar o en el fondo marino provocan movimientos del agua del mar (maremotos o tsunamis).

Los tsunamis (del japonés TSU: puerto o bahía, NAMI: ola) son olas enormes con longitudes de onda de hasta 100 kilómetros y que viajan a velocidades de 700 a 1000 km/h.

En alta mar la altura de la ola es pequeña, sin superar el metro; pero cuando llegan a la costa, al rodar sobre el fondo marino alcanzan alturas mucho mayores, de hasta 30 y más metros. El tsunami está formado por varias olas que llegan separadas entre sí por unos 15 o 20 minutos.

La primera que llega no suele ser la más alta, sino que es muy parecida a las normales. Después se produce un impresionante descenso del nivel del mar seguido por la primera ola gigantesca y a continuación por varias más.

La falsa seguridad que suele dar el descenso del nivel del mar ha ocasionado muchas víctimas entre las personas que, imprudentemente, se acercan por curiosidad a la línea de costa. 

Los terremotos y los tsunamis han estado desde siempre y seguirán estando mientras la Tierra exista. La ciencia busca entender su naturaleza violenta para evitar en el futuro que sus consecuencias sean menos devastadoras.

03/10/09
JORNADA

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio