Altos porcentajes en las capturas durante la experiencia piloto evidenciaron pesca dirigida, por lo que recomendaron mantener la legislación vigente y reducir los valores permitidos por viaje. Fuertes críticas a los armadores por entorpecer la evaluación y dudas sobre las capturas declaradas.
Altos porcentajes en las capturas durante la experiencia piloto evidenciaron pesca dirigida, por lo que recomendaron mantener la legislación vigente y reducir los valores permitidos por viaje. Fuertes críticas a los armadores por entorpecer la evaluación y dudas sobre las capturas declaradas.
En el informe elaborado por las investigadoras Ana Massa, Natalia Hozbor y el biólogo Jorge Colonello, se evaluó el impacto sobre los condrictios durante los tres meses que duró la prueba piloto aprobada por el Consejo Federal Pesquero. A partir de la entrada en vigencia de la prueba en junio, se permitió contabilizar la captura de este conjunto de peces cada seis mareas y no por viaje como lo establece la normativa vigente (Res. 4/13 y 7/13). Recordemos que la norma permite la captura de un 30% de rayas, 30% de tiburones o el 50% en conjunto, por viaje. Los especialistas analizaron la información disponible y concluyeron que la experiencia tuvo un impacto negativo en la administración de los condrictios, habiéndose superado los porcentajes permitidos en un significativo número de mareas, evidenciándose la intencionalidad de realizar pesca objetivo sobre rayas especialmente. Destacaron la nula colaboración de los armadores en la evaluación, negándose a embarcar observadores y registrando menos de la mitad de actas de descarga. El porcentaje de condrictios en una de las mareas observadas llegó al 82% y el INIDEP recomendó mantener la contabilización por viaje como indica la normativa vigente, e incluso sugirió reducir los porcentajes permitidos para evitar la pesca dirigida.
Cuentan los investigadores que de la experiencia participaron 39 buques, en su mayoría con una eslora de entre 8 y 25 metros, que realizaron 325 mareas, de las cuales 156 (48%) contaron con actas de descarga. De esa información disponible contabilizaron una captura total de 1.716 toneladas, compuesta por 972 toneladas de rayas, 712 de tiburones y 32 de pez gallo.
Las mayores capturas las realizaron fuera de la zona donde se desarrolla la pesca del variado costero, entre los cuadrantes de 37ºS y 38ºS, área en la que se declararon porcentajes de condrictios mayores a los permitidos, señala el informe. Durante la experiencia en el 20% de las mareas no se declararon condrictios, en 37 mareas se excedieron los límites; y destacan los investigadores “12 mareas que representaron el 20% del total de la captura de condrictios”.
La cobertura de mareas con observadores fue del 1%; “solo tres mareas contaron con observador a bordo, a pesar de los constantes esfuerzos realizados por el INIDEP para su embarque, dado que existió gran resistencia de las embarcaciones para proceder al embarque”, denuncian los investigadores. Cuando los armadores solicitaron la aprobación de la experiencia, exigían que se investigara, que subieran observadores en los barcos con capacidad, después evidentemente no cumplieron. Tampoco la autoridad de aplicación los obligó a honrar los requerimientos de la prueba piloto.
Los datos que arroja la información relevada por los observadores son esclarecedores respecto de la captura real de condrictios que realiza esta flota, como también lo son en comparación con las capturas que declaran cuando no fueron observados.
En la primera marea observada “el desembarque de rayas y condrictios excedió lo permitido por la norma pero permitido por la experiencia”; en la segunda marea “el desembarque de condrictios representó más del 81% del total”, con lances compuestos en un 75% de condrictios que no motivaron el desplazamiento de la embarcación.
Dejando entrever una situación sospechosa, los investigadores señalan que este mismo barco, observado en dos mareas, declaró que de las 8 mareas realizadas solo en dos se excedió, mientras que en el resto el desembarque de condrictios fue bajo, pasando de un 81% y 75% a solo un 2%. “Esta misma situación fue observada en distintos buques”, aclararon.
“Durante la experiencia, varios buques intercalaron mareas con altos porcentajes de condrictios, con otras que tuvieron por objetivo de pesca peces óseos, como por ejemplo la corvina rubia y pescadilla común, lo que podría estar enmascarando la pesca dirigida a condrictios, si se consideran mareas agrupadas”, dice Ana Massa y agrega que se observó descarte de especies no comerciales y de juveniles de raya picuda.
Al considerar las capturas desembarcadas y las áreas donde operaron, los investigadores concluyen que las mareas con altos porcentajes de condrictios “no parecerían corresponder a capturas ocasionales sino a pesca objetivo, particularmente de rayas, en especial la picuda”.
En cuanto a las consideraciones sobre la experiencia piloto impulsada por la Asociación de Costeros, sostuvieron que la posibilidad de exceder los límites máximos establecidos “habilitaría a que algunos buques dirijan su esfuerzo directamente a los condrictios”, contradiciendo el objetivo de minimizar el impacto de la captura de estas especies “desalentando la pesca dirigida, dada la escasa capacidad de los condrictios de sostener una excesiva explotación”.
Dicho en este contexto, la afirmación transcripta por el Consejo en el Acta 31 cobra sentido al leer el párrafo completo: “Es posible para las embarcaciones capturar condrictios en porcentajes y cantidades que no excedan lo dispuesto en la normativa vigente, si no se opera deliberadamente en busca de estas especies, dado que este hecho se corroboró en la mayoría de las mareas, aún dentro de la experiencia”.
La recomendación que realizaron los investigadores fue “no aumentar los máximos permitidos en la normativa vigente respecto del porcentaje en la captura de condrictios por viaje de pesca. Por el contrario, podría ser recomendable una disminución de dichos valores con la finalidad de desalentar la pesca dirigida de los mismos y desanimar los descartes de otras especies”.
“Debe tenerse en cuenta que, por sus características biológicas e historia de vida, los peces cartilaginosos son especialmente vulnerables ante la explotación intensiva o perturbación del ambiente. Por lo tanto, su explotación debe realizarse siguiendo un enfoque precautorio con medidas de manejo y conservación específicas y bajo fiscalización permanente”, explican una vez más los biólogos, como lo han hecho cada vez que se ha querido aumentar el esfuerzo pesquero.
“Por último, no puede desconocerse el contexto internacional respecto a la preocupación sobre la situación de las poblaciones dextrañar que salgan de ella pudiendo pescar menos que antes. (Por Karina Fernández; Revista Puerto)
01/11/16 estas especies de condrictios, que derivó en sumar esfuerzos internacionales para su protección, ámbito en el que nuestro país tiene un compromiso de acción. Argentina es el tercer país en el mundo según los valores declarados de desembarques de rayas, por lo tanto, está siendo especialmente monitoreada por distintos organismos y/o instrumentos internacionales”.
Así finaliza el informe del INIDEP, recordando a las autoridades pesqueras lo que debían haber tenido en cuenta antes de tomar una decisión inconsulta y arbitraria de la que luego no supieron volver atrás. La experiencia piloto impulsada por la Asociación de Costeros terminó por dejarlos en una situación peor a la que estaban respecto del acceso al recurso y no sería de extrañar que salgan de ella pudiendo pescar menos que antes. (Por Karina Fernández; Revista Puerto)
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