Era postpanamax. Nuevos barcos graneleros exigen ensancharlo y profundizarlo.
Era postpanamax. Nuevos barcos graneleros exigen ensancharlo y profundizarlo.
Con nombres diferentes -Martín García y Emilio Mitre- son vías navegables que dan acceso y salida a puertos de Uruguay y la Argentina; no compiten sino que se complementan y sostienen las economías de los dos países, así que deben coincidir todos los esfuerzos para avanzar.
Se ha dicho hasta el cansancio y es letra consagrada -es la historia del Río de la Plata y bien que lo hemos sufrido- que el que draga administra, cobra y ejerce jurisdicción, por consiguiente no creemos que Argentina permitirá que Uruguay drague por su cuenta el Martín García y adquiera derechos. Por el contrario, lo enfrentará y por otra parte no sabemos si jurídicamente se podría actuar en forma unilateral.
Tampoco sabemos si Uruguay podría afrontar una obra de esta magnitud y su mantenimiento, ya que se trata de la inversión de decenas y decenas de millones de dólares, ergo, este término -unilateral- debemos abolirlo, no existe, como dice Nano Folle.
Por lo demás, si lo hiciéramos, el costo del mantenimiento incrementaría las tarifas de peaje en tal magnitud que, eso sí, haría incompetente a Nueva Palmira y habría que ver si Argentina se avendría a pagar un plus por concepto de peaje.
Es un imposible, así que punto y a otra cosa. Por otra parte, estamos convencidos que algunos hombres públicos argentinos, muy importantes por cierto, influenciados por la pasión y exceso de nacionalismo, se han bloqueado y le están haciendo mucho daño a su propio país porque desde hace años están dando la imagen de dos canales enfrentados cuando es clarísimo que son vías de navegación hermanadas.
Por otra parte también esta clarísimo que Argentina necesita más del Martín García (M.G.) que nosotros, por los tamaños de la economía y por las producciones, por previsión de accidentes y porque éste es un asunto económico y no político.
Y le están haciendo daño, a largo plazo, a Rosario, a San Martín y otros puertos del Paraná donde se levantan los granos. Vamos a decir la verdad, dos pies más de agua en el M.G. para Nueva Palmira ayuda, pero no es el día y la noche, no cambian la ecuación, los barcos de 38 metros de manga que no pueden salir por el M.G. luego de cargar en Nueva Palmira, lo harán y lo están haciendo ahora por el Mitre, que por peaje cuesta lo mismo por uno o por otro, así lo establece el tarifario de la Sección Dos, aunque de Prácticos podría costar algún dólar más.
Los gastos los paga siempre la carga. Pero el Mitre, en algún momento no soportará la presión de la demanda que harán las mayores producciones graneleras argentinas y tendrán que salir con barcos más grandes por lo que será necesario modificar el ancho y profundidad del Mitre y necesitarán también el M.G. Y habrá días de zafarrancho por algún accidente como ya ha ocurrido y tendrán que salir y entrar por el M.G., un hecho inevitable en vías de agua artificiales. Esa es la realidad, y para no usar la voz malsonante utilizada por nuestro presidente, decimos, no sean tontos. Esto hay que arreglarlo sobre la base de negociaciones y en realidad alguna vez habrá que entender que Nueva Palmira está sirviendo a la región y ningún puerto argentino del Paraná y menos Ibicuy, si se apuesta a él, pueden suplir a Nueva Palmira.
Y por favor, dos pies más de profundidad sólo permiten cargar los barcos 5 mil toneladas más a lo sumo, no cambia la ecuación económica. Así está ocurriendo ahora.
En cuanto a inventar historias al norte de Nueva Palmira, por favor, dejemos de soñar, el sistema ya está inventado, mover cargas con barcazas como se está haciendo ahora. Pero vamos a otro tema.
NO RELEVANTE.
No es relevante saber cuánto tiempo demandó la actual construcción del canal Martín García a 32 pies, como no lo es recordar cuánto le costó a Uruguay llegar al Tratado de Límites Marítimos en el Río de la Plata con Argentina; seguramente desde 1850 hasta 1973.
Lo importante es saber cuánto tiempo le va a llevar al actual gobierno acordar con Argentina el plan de dragados, profundizar, llevarlo cuando menos a los 34 pies para igualar el Mitre o superar dos pies esa marca e ir a los 36 si fuera el caso.
El nueva canal de Panamá en el 2015 dejará obsoletos los barcos graneleros panamax de 32 metros de manga y ya se está trabajando con los barcos de 38 metros de manga; que sepamos hasta ahora se han construido más de 50 naves de ese tipo algunas de las cuales ya han estado navegando por el canal Martín García con desventaja porque tuvieron que salir por el Mitre cargados en Nueva Palmira. Como dijimos, el problema más que de profundidad es del ancho de los canales, el veril, y el diseño del binacional Martín García quedó en tiempos pasados. Su actual prestación no satisface las actuales exigencias de los barcos de 38 metros de manga aunque puedan subir hasta Nueva Palmira o hasta puertos del Paraná vacíos o a media carga, pero cargados deben salir por el Mitre. Lo pueden hacer por el M.G. pero a tan solo 28 pies de profundidad, o sea a menos carga de su capacidad.
Tal como fue diseñado el Martín García hace 18 años no le sirve a la Argentina y tampoco a Uruguay. Repetimos, ahora el problema no es tanto la profundidad, que sí lo es, sino la manga, el ancho de los nuevos barcos de 38 metros.
Esto es lo que queremos saber de las fuentes oficiales, que están barruntando en las cancillerías por mandato de los presidentes de ambos países; la CARP es una oficina, no tiene poder de decisión, en todo caso informa y no sé si aconseja técnicamente. Esto está en manos de los dos presidentes.
DESIGUALES NO.
Otro punto no menos importante es que los canales desiguales no funcionan y menos para la Argentina que tiene que sacar su cosecha de los puertos del Paraná, ya en los 80 millones de toneladas en tiempo récord. No puede pasarse un año sacando granos con barcos panamax.
Por tanto el M.G. debe funcionar para estos nuevos barcos. Por lo demás, la igualdad quedó establecida políticamente por notas reversales suscritas por ambos gobiernos en distintas oportunidades. Pero más que por razones políticas, técnicas y económicas, ambos canales deben tener la misma profundidad y manga, o ancho del veril a medidas aggiornadas porque el canal de Panamá a partir del 2014 lo cambia todo: pasa de los 32 metros de manga a los 44 metros, su esclusas fueron ensanchadas desmedidamente.
En el futuro va a ser difícil conseguir barcos panamax por antiguos, gastadores de petróleo y poca carga. Los de ahora son los nuevos panamax de 38 metros de manga, cargan 10 mil toneladas más que los anteriores y son más cortos.
Se podría decir que llevarlo a los 36 pies sería el ideal, porque dejaría atrás un tiempo ya fenecido para los barcos panamax de 32 metros de manga, pero también habría que llevar el Mitre a los 36 pies ambos con un nuevo veril.
Y todo esto representa una fortísima inversión económica que tendrán que pagar los barcos a través del peaje. La construcción de canales de navegación tiene si se quiere un costo razonable; el problema es el costo de su mantenimiento.
Por ejemplo cuando comenzamos con el proyecto Martín García que nació junto con el Mitre, construir el Sector 2 vía Mitre -La Plata/San Pedro- su apertura costaba 73 millones de dólares.
Hacerlo por el Martín García, los mismos mojones y casi la misma distancia costaba 108 millones de dólares. Pero el mantenimiento de esos 32 pies de profundidad costaba por el Mitre 28 millones de dólares y por el Martín García 9 millones anualmente. Y es lo que le estamos pagando a Boskalis por mantener a 32 pies esos 103 kilómetros que van del kilómetro 39 al kilómetro cero del río Uruguay. De estos 9 millones hay que descontar los ingresos por peaje que era algo así como el 50% y después se nos descontaba un porcentaje para dragar el Paraná Bravo del que siempre se dijo que Argentina nunca dragó y el Martín García pagó. La diferencia resultante la pagan ambos gobiernos y así Boskalis cobra sus nueve millones de dólares anuales.
EMILIO CAZALÁ
21/05/12
EL PAÍS DIGITAL

