De espaldas al mar (Bahía Blanca)

Con relación a la nota editorial de "La Nueva Provincia" del pasado 20 de julio, puedo decir que comparto ampliamente que "Bahía Blanca necesita recuperar sus vínculos geográficos y urbanos con el mar", para comenzar a integrar el ecosistema que nos rodea con el paisaje urbano, como lo tienen otras ciudades del país y del exterior.

Con relación a la nota editorial de "La Nueva Provincia" del pasado 20 de julio, puedo decir que comparto ampliamente que "Bahía Blanca necesita recuperar sus vínculos geográficos y urbanos con el mar", para comenzar a integrar el ecosistema que nos rodea con el paisaje urbano, como lo tienen otras ciudades del país y del exterior.

Una de las formas de esta integración es la creación de un frente marítimo. No obstante, discrepo en la manera de materializarlo que se propone en el proyecto presentado por el ingeniero Isidro Ruz, publicado en la edición de "La Nueva Provincia" del 13 de julio de 2008. En otras palabras, creo que es una "buena idea", pero ubicada en un "mal lugar".

Para fundamentar mi opinión, voy a dar algunos antecedentes. Durante los años 2004 y 2005, la Secretaría de Política Ambiental de la Provincia de Buenos Aires, con la colaboración de varias instituciones científicas, comenzó a diseñar un plan de manejo costero de la provincia de Buenos Aires. Desconozco en qué estado se encuentra este importante proyecto, debido a que en el año 2006 me alejé de la función pública, al dejar de ser subsecretario de Gestión Ambiental de la Municipalidad de Bahía Blanca. La necesidad de este plan de manejo se debe a los serios problemas de erosión que presentan muchas zonas costeras bonaerenses, originados por construcciones indebidamente ubicadas.

Por otra parte, es interesante que recordemos las inundaciones que desgraciadamente se generan en Ingeniero White, por un relleno de similares características al propuesto en este proyecto, ubicado en la zona costera donde están emplazadas varias de las empresas del Polo Petroquímico, por estar impedido el normal escurrimiento del agua de lluvia hacia el mar. En el caso del proyecto del frente costero, no sólo se sepultaría sobre varios metros de refulado (material sacado del dragado del estuario) el ecosistema costero, sino que también se vería alterado el transporte de sedimentos costeros, pudiendo afectar a otras zonas costeras internas del estuario. Por estos motivos, el impacto ambiental que podría generar la realización de un frente costero, mediante una obra de la magnitud propuesta, no es un tema de menor importancia.

Por otra parte, es interesante mencionar que, desde hace más de diez años, varias instituciones científicas y otras ambientalistas de la ciudad han trabajado en el estudio de esta zona, detectando que la mayoría de la costa interna del estuario es más rica, como punto de vista ambiental, educacional y ecoturístico. Este proyecto se desarrolló con el trabajo mancomunado de la Municipalidad de Bahía Blanca, profesionales de Gekko, Grupo de Estudios en Conservación y Manejo de la Universidad Nacional del Sur, Instituto Argentino de Oceanografía (IADO), Tellus, Asociación Conservacionista del Sur de Bahía Blanca, Asociación Ambientalista del Sur y Ecoclubes. El producido de este trabajo fue el proyecto para la creación de la Reserva Costera Municipal de Usos Múltiples; en el año 2005, fui el responsable político de presentarlo ante el Honorable Concejo Deliberante. La ordenanza de creación fue aprobada en 2006.

Considero que, en nuestra ciudad, existen pocos proyectos que han tenido el consenso y hayan logrado aunar el trabajo de tantas entidades, durante un tiempo tan prolongado, como éste. Por lo que la paternidad del mismo es de "la ciudad" y no de una institución individual o de una gestión que ocasionalmente se encontraba a cargo del municipio, cuando el proyecto llegó a la madurez necesaria. Por ello, resulta muy doloroso pensar que el frente marítimo propuesto de esta manera termine sepultando la totalidad de las tierras previstas para esta reserva costera, cuando en realidad se podrían complementar ambos proyectos.

Desde el punto de vista ambiental, se puede decir que este ecosistema es un humedal costero, donde existe fauna silvestre; tal es el caso de los cangrejos y distintas especies de gaviotas. Debido a la interacción entre los cangrejos y la vegetación del lugar, se ha dado un paisaje muy singular, que –según tengo entendido– es inexistente en otros lugares fuera del estuario local. Este ambiente inundable durante las mareas favorece el desarrollo y la sustentabilidad de las pesquerías, al brindar el hábitat de reproducción y de alimentación de especies marinas que poseen valor comercial, siendo explotadas por pescadores artesanales de la zona. Para muchos bahienses, este lugar puede ser un "simple cangrejal", mientras que otros pensamos que es el ecosistema típico de nuestra costa. Por ello, se lo debe preservar como una reserva de biodiversidad y utilizarlo con fines educativos.

Cabe acotar que, a nivel internacional, la preservación de los humedales es un tema importante. Por ejemplo, la Unesco posee un programa para su preservación conocido como Ramsar. Por ello, si se llegase a materializar este proyecto de la manera propuesta, nuevamente los argentinos, en este caso los bahienses, estaríamos a contramano de las tendencias mundiales.

En el año 2005, el ingeniero Ruz presentó este proyecto en la Subsecretaría de Gestión Ambiental, cuando el que suscribe estaba a cargo de la misma; esa fue la primera vez que tuve contacto con el proyecto. En ese momento, para realizar el relleno de los terrenos, el municipio habría tenido que aportar una cifra superior a los $ 100.000.000 (que representaba, aproximadamente, el 40 o 45% del costo total, mientras que el resto estaría a cargo del Consorcio de Gestión del Puerto, para financiar la ampliación del puerto). Esta cifra escapaba a las posibilidades del municipio, debido a que era el equivalente a unos 8 o 10 presupuestos anuales para obras públicas. Por ello, el proyecto no sólo era cuestionable desde el punto de vista ambiental, sino también económico.

Creo que la mejor solución es desarrollar el frente marítimo reciclando la escollera existente, el viejo basural y del relleno de residuos inertes, lindantes al balneario Maldonado, sobre los cuales se puede realizar una excelente obra, poniendo en valor una serie de tierras que actualmente están muy degradadas, con un costo seguramente inferior al 10% de este proyecto, y sería muy interesante que el municipio incorpore a la reserva otras tierras privadas lindantes, para ser preservadas. Mientras que las necesarias ampliaciones del puerto local se realicen hacia la parte externa del estuario; y si, en los terrenos linderos a esta reserva, se efectúan algunas obras de relleno, que sean lo más alejadas posible de la costa, realizando previamente una adecuada Evaluación de Impacto Ambiental, donde se demuestre que las afectaciones sobre la Reserva Costera Municipal son aceptables. De esta manera, se podría materializar un viejo anhelo de la ciudad, con una revalorización ambiental y, además, con una inversión razonable al país en el que vivimos. Es decir, un proyecto relevante, desde todo punto de vista.

El doctor ingeniero Néstor F. Ortega fue subsecretario de Gestión Ambiental de la Municipalidad.

17/08/08
LA NUEVA PROVINCIA – BAHÍA BLANCA

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