Si bien el aumento del 25 por ciento obtenido por el Sindicato de Trabajadores de la Alimentación de Puerto Deseado excede los incrementos cercanos al 16 por ciento recomendados desde el Poder Ejecutivo nacional y aceptados por la gran mayoría de los trabajadores, incluso por la Federación que nuclea a ese sindicato, fue recibido con cierta tranquilidad por los empresarios de la pesca.
Si bien el aumento del 25 por ciento obtenido por el Sindicato de Trabajadores de la Alimentación de Puerto Deseado excede los incrementos cercanos al 16 por ciento recomendados desde el Poder Ejecutivo nacional y aceptados por la gran mayoría de los trabajadores, incluso por la Federación que nuclea a ese sindicato, fue recibido con cierta tranquilidad por los empresarios de la pesca.
El motivo fue que si bien aumenta notablemente los costos asegura la posibilidad de continuar con la actividad que se vería nuevamente interrumpida al finalizar la conciliación obligatoria.
El último escalón para llegar al acuerdo fueron los días caídos generados por el paro que realiza el gremio de marineros en la localidad de Puerto Deseado y que por medio de piquetes en las empresas impedían el acceso de los trabajadores de planta.
En medio de las febriles negociaciones apareció un documento que se enfrenta con toda lógica. Un dictamen de la asesora letrada Margarita Ramos Mejía de la Subsecretaría de Trabajo santacruceña abonando la teoría de que se debía abonar la “jornada completa” a los fileteros señala que “tampoco se observa la provisión de medida alguna que garantice el acceso al lugar de trabajo del personal” por parte de las empresas, pretendiendo que las mismas utilizaran medidas de seguridad o de fuerza que son competencia exclusiva del Estado.
De la misma forma que la asesora letrada indica que “los trabajadores acreditan haber puesto a disposición de las empleadoras su fuerza de trabajo” debería haber notado que ninguna de las plantas pesqueras fue retirada de Puerto Deseado ni desmantelada, por lo tanto las empleadoras también pueden demostrar de igual manera que pusieron a disposición los lugares y elementos de trabajo para un normal desarrollo de la jornada laboral.
No faltará algún iluminado que quiera aprovechar la situación para reclamar también, por ejemplo, que los empresarios pesqueros paguen también a los estibadores o a los guincheros o a los camioneros que tampoco pueden trabajar. Así estamos, pero se ve que podemos estar peor.
Por Tedy Woodley
23/07/07
PESCA & PUERTOS
