Es buque-insignia, escuela y símbolo, pero ¿cuánto vale?
Es buque-insignia, escuela y símbolo, pero ¿cuánto vale?
Me pregunto por qué. Y creo que puedo responderme. Estos señores que quieren cobrar una deuda inflada por intereses inhumanos, saben cuánto vale. No vale para pagar la deuda por supuesto. Vale mucho más. Pero no en dólares. Ni en pesos.
Esos señores, porque detrás de los “fondos” hay seres humanos, aunque no parezca, saben bien cuánto vale para el pueblo argentino. Y por más que se los llame “buitres”, no han dejado de ser inteligentes. Supieron apreciar, como diría el sociólogo Bourdieu, el capital simbólico, de nuestro buque-insignia.
Y, como lingüista, sé que ninguna palabra es inocente. “Cada palabra, un concepto”, decía el estudioso Humboldt. Y la Fragata es un buque. Pero no cualquier buque: es un buque-insignia y un buque-escuela. Y, sobre todo, se llama Libertad.
“Amor a la Patria”
Y es el buque al que, cuando está anclado en uno de nuestros puertos, los colegios llevan a los alumnos y los padres, a sus hijos. Y, por el momento que dura la visita, los que están allí sienten el orgullo de ser argentinos y sienten eso que puede llamarse “amor a la Patria”, frase desgastada por insulsos actos escolares, por indiferentes actos oficiales, por juramentos de funcionarios que pocas veces tienen intención de cumplirlos y por muchos políticos que prometen y saben que nos mienten.
“Insignia”, la primera palabra. Para el Diccionario de la Real Academia Española, significa: señal, distintivo, o divisa honorífica y también: emblema distintivo de una institución. Insignia viene del latín: “insignia”, plural de “insigne”, del cual deriva también, entre otros sentidos, enseñar.
“Escuela”, la segunda palabra. La Fragata Libertad es un buque-escuela. Allí, aprenden los jóvenes a representar a la Patria, a enseñarle al mundo en su viaje de graduación aquello que somos capaces de hacer los argentinos cuando queremos.
Y, por último, “libertad”. Palabra amplia, asombrosa, que denota el deseo de cada pueblo independiente. Autodeterminación, independencia, soberanía. Todo eso vale esta Fragata nuestra. Este barco que enseña, que nos distingue, que nos prestigia. Y que yace ahora en un puerto oscuro de un país desconocido para la mayoría de los argentinos. Hasta ahora.
¿Cuánto vale la Fragata Libertad? Su valor es infinito, interminable, es el valor que cada argentino pone día a día cuando se levanta para ir a trabajar, cuando educa a sus hijos, cuando sufre y cuando sueña. “Libertad, libertad, libertad”, dice el Himno Nacional. Tres veces. Para que quede bien claro.
Los señores que embargaron nuestra Fragata saben cuánto vale. Saben que vale mucho más que unos millones de dólares. Y por eso, hicieron lo que hicieron. La dignidad no se negocia. La Libertad, tampoco. Quiera Dios que los gobernantes aprendan cuánto vale nuestra Fragata.
Por Patricia Nigro (*)
(*) Es lingüista y profesora de la Universidad Austral
01/11/12
UNIVERSIAD AUSTRAL

¿Quieren jugar con lo simbólico?
Si las negociaciones se truncan y legalmente la perdemos, deberíamos incendiarla y hundirla. Eso es un símbolo de fortaleza y determinación. Eso es forjar nuevos héroes. Luego construir otra, el doble del tamaño de la original, y bautizarla una vez más Libertad. ¿Quieren jugar con lo simbólico? Juguemos.