Críticas a EE.UU. por el derribo de un satélite espía

Críticas a EE.UU. por el derribo de un satélite espía

Rusia y China cuestionaron la operación.

Rusia y China cuestionaron la operación.

WASHINGTON.- En una medida que fue duramente cuestionada por Rusia y China, Estados Unidos derribó ayer, con un misil lanzado desde un barco, un satélite espía fuera de control que se dirigía a la Tierra con más de 400 kilos de combustible tóxico.

"Aproximadamente a las 3.36 de hoy [por ayer], el USS Lake Erie, un buque de guerra, disparó un misil táctico SM-3 que impactó contra el satélite a unos 247 kilómetros de altitud sobre el océano Pacífico cuando se desplazaba por el espacio a más de 11.265 kilómetros por hora", anunció el Pentágono en un comunicado.

El satélite estaba a la deriva y "el objetivo era romper el tanque de combustible para disipar los aproximadamente 453 kilogramos de hidracina, un compuesto tóxico que podría ser nocivo para las personas, antes de que [el satélite] ingresara en la atmósfera de la Tierra", agregó.

"Tenemos un alto grado de confianza en que el tanque que contenía el combustible tóxico fue destruido, porque los equipos de observación detectaron una bola de fuego y una nube de gas que indicaría la explosión de la hidracina", informó el general James Cartwright, del comando conjunto de las fuerzas armadas norteamericanas.

Cartwright afirmó que el satélite se deshizo en numerosos y pequeños trozos, "ninguno de ellos más grande que una pelota de fútbol", e indicó que, debido a la relativa cercanía con la Tierra, los restos comenzarán a caer en la atmósfera y a desintegrarse de inmediato. "Casi todos los restos se quemarán al reingresar en la atmósfera en un plazo de entre 24 y 48 horas, mientras que los pedazos restantes caerán durante los próximos 40 días", precisó el funcionario, y agregó que los países que podrían verse afectados ya han sido avisados.

El costo total de la operación fue de entre 40 y 60 millones de dólares. La última vez que Estados Unidos había derribado un satélite había sido en 1985.

Al igual que lo habían hecho días atrás, Rusia y China volvieron a manifestar su preocupación por la operación norteamericana e insinuaron que la maniobra podría estar encubriendo una prueba de una nueva arma espacial.

"Estados Unidos derribó el satélite para hacer una nueva demostración de su poderío militar. Se trata de una nueva etapa en la militarización del cosmos", declaró el experto en seguridad y ex jefe del Consejo de Seguridad ruso, Andrei Kokoshin. "[La destrucción del satélite] no es ninguna novedad desde el punto de vista técnico-militar, pero sí desde el político", añadió Kokoshin, tras señalar que Estados Unidos ya contaba con esa tecnología cuando existía la Unión Soviética.

Por su parte, China le pidió a Estados Unidos que respetara "seriamente sus obligaciones internacionales y proporcionara rápidamente a la comunidad internacional la información necesaria para que los países afectados puedan tomar sus precauciones", según declaró el vocero del ministerio de Relaciones Exteriores, Liu Jianchao. "China sigue de cerca los posibles perjuicios para la seguridad en el espacio y para los países afectados, causados por la acción estadounidense", agregó Liu.

Washington negó estar encubriendo secretos tecnológicos o estar haciendo una demostración de poder, y rechazó cualquier paralelismo con China, que en enero de 2007 usó sus misiles para derribar un viejo satélite meteorológico.

Según el vocero del Departamento de Estado norteamericano, Sean McCormack, la misión china "fue específicamente diseñada como una prueba contra el satélite, [para probar] la habilidad para destruir el satélite", mientras que la misión estadounidense fue "un intento para tratar de proteger a la población en la Tierra".

Por otro lado, algunos expertos espaciales cuestionaron las razones esgrimidas por el gobierno norteamericano y aseguraron que el verdadero motivo para destruir el satélite fue que el Pentágono temía que partes clasificadas de la nave espacial cayeran en manos de potencias rivales al reingresar en la Tierra. Ninguna autoridad estadounidense, sin embargo, confirmó esta información.

Agencias AP, DPA, ANSA y AFP

22/02/08
LA NACIÓN

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