Ya de regreso de la campaña antártica y con una asistencia a la base brasileña incendiada en la isla de 25 de Mayo, el buque ARA “PUERTO DESEADO” mutó en esta campaña antártica 2012 en menos oceanográfico y más dedicado a estudios biológicos, gracias al equipamiento y a la incursión en artes de pesca.
Ya de regreso de la campaña antártica y con una asistencia a la base brasileña incendiada en la isla de 25 de Mayo, el buque ARA “PUERTO DESEADO” mutó en esta campaña antártica 2012 en menos oceanográfico y más dedicado a estudios biológicos, gracias al equipamiento y a la incursión en artes de pesca.
Previo a la emergencia, el buque ARA “PUERTO DESEADO” había atravesado las islas Shetland del Sur y la región de la península antártica dentro de las estaciones prefijadas para marcar un recorrido en el que se desarrollaron distintos proyectos de investigación que estudian la biodiversidad marina en pequeños organismos que están en el fondo del mar y conforman la fauna bentónica, que son invertebrados, así como también en relación a peces y aves.
En cada una de esas estaciones ya establecidas, el buque se detiene y se procede a tomar muestras, conforme al estudio de cada especialista.
El censo marino realizado al cabo de la Campaña Antártica 2011, que finalizó a principios de mes, da cuenta de “resultados preliminares fantásticos: colectamos más de 1900 peces, pertenecientes a 32 especies, muchas de las cuales no estaban en colecciones previas en el país y nos faltaban en el catálogo del Código de Barras de la Vida”, explica el director de un grupo de investigadores argentinos que viajaron a bordo del buque oceanográfico ARA “PUERTO DESEADO” –perteneciente a la Armada Argentina y que alberga laboratorios del Conicet–, Juan Martín Díaz de Astarloa, además investigador de la Universidad Nacional de Mar del Plata.
En el programa que emite canal 7 los sábados a mediodía, Científicos Industria Argentina, bajo la conducción de Adrián Paenza, el investigador señaló que esta pesquisa en aguas antárticas y subantárticas halló decenas de nuevas especies marinas, como parte del proyecto internacional Código de Barras de la Vida (iBOL), que busca identificar a todos los integrantes del reino animal y vegetal sobre la base de su ADN, para preservar a aquellos que se encuentran en peligro de extinción.
19/03/12
EL SUREÑO
