Ana Parma, especialista en evaluación de poblaciones.
Ana Parma, especialista en evaluación de poblaciones.
(Mar del Plata) Ana Parma egresó como botánica en la Universidad de la Plata, pero se ha especializado en estudiar la dinámica y evaluación de poblaciones pesqueras. Científica del Conicet, integró recientemente una comisión de investigadores notables que tuvo como misión recuperar la biomasa del atún de aleta azul del sur, una pesquería internacional, con muchos actores y una amplia zona de distribución.
Parma estuvo en Mar del Plata invitada por CeDePesca, la Asociación de Profesionales del INIDEP y la Asociación de Capitanes y Patrones de Pesca, donde participó de una jornada en la que disertó sobre “La provisión de soporte técnico al manejo pesquero: procedimientos, escalas e instituciones”.
Con antecedentes en el manejo del Halibut, en el Golfo de Alaska y el Mar de Bering, Parma planteó la necesidad de aplicar mecanismos participativos para interpretar la información que brinda la pesquería. “Se necesita que haya más de una persona, para tratar que todas las interpretaciones posibles aparezcan. Tienen que participar el resto de los actores del sector”, afirmó la investigadora.
Esta alternativa multisectorial que plantea Parma sería una alternativa válida frente a los modelos actuales que se basan en la evaluación cuantitativa de los stocks y así poder tener la mejor evaluación del tamaño de los mismos. “Hemos visto en los últimos años una participación creciente del sector pesquero en distintos niveles: desde la colección de datos, en la discusión e interpretación y análisis de los stocks, hasta participaciones de co-manejo”.
Este énfasis en modelos de coparticipación, dice Parma, se contraponen con lo que fue el modelo tradicional, vertical, que ha tenido muchos problemas.
“El ciclo de manejo al que todos estamos acostumbrados se inicia con el desarrollo de la pesquería, se colectan datos, se juntan y analizan, producen una recomendación de manejo y las instituciones deciden sobre la cuota para ese año y se cierra el ciclo”, enumera la investigadora.
“Este sistema no es satisfactorio para nadie. Para los técnicos determinar el estado del stock y decidir cual es la mejor estimación de todas las que son posibles es una tarea imposible. Aún si lo hicieran, las interpretaciones de los datos cambian, cambia la metodología y con ellas las estimaciones del tamaño del stock cambian año a año. Estos cambios nos indican que no hay reglas claras; si bien hay reglas de decisión, estas son incompletas porque no hay reglas claras a cerca de cómo se traducen los datos”.
En ese sentido puntualizó que “por lo tanto no hay transparencia en las decisiones de manejo y no hay manera de estimar las consecuencias a largo plazo y no se puede evaluar en qué medida las distintas estrategias pueden alcanzar o no los objetivos de manejo. De ahí que es insatisfactorio para todos los actores”.
Al inicio de la conferencia recordó los factores distinguidos por la FAO que inciden en la no sustentabilidad de la pesca. Falta de incentivos para la conservación, directamente relacionados con la ausencia de derechos de usos claros y seguros; el exceso de capacidad pesquera; sistemas de gobierno inadecuados; la incertidumbre de una pobre planificación frente al riesgo y problemas para la implementación de controles.
Luego de contar el trabajo en equipo que se hizo para intentar recuperar el atún azul del sur, destacó que “los mecanismos participativos también contribuyen para que en la interpretación de los datos estén representadas las perspectivas que es necesario incorporar en los criterios de evaluación. Este criterio, una vez que nos aparta de los mecanismos genéricos, tiene que poder poner en términos cuantitativos lo que son los distintos valores que están involucrados en los problemas de decisión”.
Por último, Parma reconoció que “la segunda lección que aprendimos es que claramente, más allá de tener un procedimiento y la ciencia pueda ser exitosa en evaluar las consecuencias de las distintas acciones posibles, de la mejor manera posible, el esfuerzo precautorio requiere primero objetivos explícitos, sino no hay manera de hacerlo, también de un sistema óptimo de colección de datos, que debe ser parte del procedimiento de manejo y requiere de mecanismos de evaluación de los resultados y de respuesta a la experiencia pasada; de la implementación efectiva de las regulaciones, y de manera fundamental, requiere que haya un sistema de manejo que incentive la cooperación y el comportamiento responsable de todos los actores involucrados en la pesquería”.
24/03/08
PESCA & PUERTOS
