Hace 75 años, en octubre de 1937, el exvecino Justo José Querel presentó en Neuquén su invento destinado a la navegación en ríos. Hace 75 años, en octubre de 1937, el exvecino Justo José Querel presentó en Neuquén su invento destinado a la navegación en ríos. Tras cumplir con el patentamiento, Querel exhibió su novedoso sistema: una nave con dos motores de aviación de 400 HP colocados sobre la proa, a ambos lados de la embarcación, “para obtener propulsión aérea en toda embarcación de poco calado destinada a la navegación en ríos”. Querel realizó el primer ensayo navegando desde el Alto Valle del río Negro hasta Patagones. Tan convincente fue su demostración que animó al gobernador rionegrino, ingeniero Adalberto Pagano, a presentar el trabajo ante el presidente de la Nación, general Agustín Justo. Los “deslizadores Querel” podían recorrer –al decir de su mentor– “distancias insospechadas”, a una velocidad media de 80 km/h, requiriendo un calado de apenas 20 centímetros. Claro que, para que el proyecto fuera realidad, Querel necesitaba inversores. Recién dos años después, en 1939, formó la empresa CHASA (Corporación Hidrodeslizadores Argentinos SA), con Querel como director técnico y socios tan dispares como Adolfo Mugica, diputado; José Guggiari, expresidente de Paraguay, y Juan Martí, exministro de Marina. La línea, que uniría Buenos Aires con Paraguay por el río Paraná, jamás se concretó. Además de navegante, Querel fue un exitoso constructor en nuestra ciudad. Su firma puede leerse en las fachadas de dos edificios emblemáticos: la Biblioteca Rivadavia y el palacio de Tribunales. 08/10/12 LA NUEVA PROVINCIA

