El jefe de Gabinete gestionará un estudio sobre el estado de la ría y los efectos en la captura. Los representantes whitenses les presentaron conclusiones que atribuyen la merma a la contaminación.
El jefe de Gabinete gestionará un estudio sobre el estado de la ría y los efectos en la captura. Los representantes whitenses les presentaron conclusiones que atribuyen la merma a la contaminación.
En la Casa Rosada, ante el intendente municipal Cristian Breitenstein, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, les dijo ayer a los referentes de la Cámara de Pescadores Artesanales de Ingeniero White que "tomaba las riendas del problema" y que encargará un inmediato estudio para determinar el grado de contaminación del estuario bahiense y, según sus resultados, tomar medidas definitivas para la reconversión del sector.
"Estamos satisfechos. La reunión fue muy positiva y si bien no se fijaron plazos, habrá un contacto fluido", le dijo anoche a este diario Eduardo Difilippis, uno de los pescadores presentes en el encuentro del que también participaron sus compañeros Pedro Santos, Juan José González y Gabriel Bauch.
El ex diputado Dámaso Larraburu (actual miembro del directorio del Banco Provincia), y el presidente del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca, Jorge Otharán, fueron otros testigos del encuentro.
Convencidos de que la contaminación del estuario es la responsable de los cambios generados en la pesca, los integrantes de la cámara le entregaron a Fernández un estudio que argumenta su postura.
"Los análisis que encargamos abarcaron agua, sedimentos, carne y vísceras. Según ellos, nos hay dudas de lo que afirmamos. De todos modos, el jefe de Gabinete ordenará otro estudio y aseguró que tratará de paliar nuestra problemática en lo inmediato y a definir la reconversión de la flota y/el retiro de dueños de lanchas y canoas, patrones y marineros que habíamos tratado con Emilio Monzó, el anterior ministro de Asuntos Agrarios de la provincia", indicó Difilippis.
La salida de Monzó inquietó a los pescadores porque, según Difilippis, "en medio del momento más crítico del conflicto, vino al puerto, puso la cara y abrió caminos hacia las soluciones".
En marzo, tras las tensiones que durante 11 días de enero y febrero llegaron a interrumpir la navegación por el canal principal del puerto durante varios días, Monzó y los representantes de los pescadores artesanales llegaron a un acuerdo sobre la manera de avanzar hacia las soluciones de fondo planteadas para la escasez de captura.
El anuncio más relevante fue la pronta creación de un fondo de fideicomiso, para la reconversión de la flota y la indemnización de los pescadores que abandonen la actividad. También se habló de la obtención de permisos de pesca en la reserva natural de Riacho Azul.
Por entonces, se registraban 51 canoas, 30 lanchas y entre 160 y 170 pescadores. En Coronel Rosales, superan el centenar.
Defilippis dijo ayer que se sobrevive como se puede porque la pesca es muy escasa y se limita a la pescadilla, que hay que salir muy lejos, arriesgando la vida en lanchas que no están en condiciones.
Consecuencias
La empresa Mega resultó la más perjudicada por el bloqueo del acceso al puerto de Ingeniero White entre fines de enero y principios de febrero. Asuntos Legales de esa compañía afirmó que las pérdidas fueron varias veces millonarias por los retrasos en la cadena comercial y la reducción de procesamiento sufridos a partir del corte.
Mega, que radicó dos denuncias ante la Justicia Federal, fue la única empresa del polo industrial que debió paralizar sus operaciones. En las demás compañías, hubo reducciones de procesamiento.
En números aproximados, el Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca perdió unos 300 mil dólares por día y cinco millones de pesos el complejo portuario en general. El presidente del organismo, Jorge Otharán, advirtió que si bien las consecuencias económicas se calculan en números, la pérdida de imagen "es un intangible que no podemos cuantificar".
Tras nuevos estudios
A. La directora del Instituto Argentino De Oceanografía (IADO), María Cintia Piccolo, afirmó que los datos históricos registrados en los últimos 20 años permiten inferir que la fauna ictícola volverá al estuario local, aunque aclaró que no con la magnitud de 1982, cuando se consiguieron importantes rindes.
Desde entonces, la investigadora señala que la pesca ha ido declinando y que resulta una inocultable realidad que se condice con lo que sucede a nivel global. Respecto de las causas, sostiene que hay que estudiarlas y que el Instituto Argentino de Oceanografía (IADO) está en condiciones de hacerlo.
B. Andrea López Cazorla, doctora en Ciencias Naturales y experta en la ictiofauna marina del estuario de Bahía Blanca, ha dicho este año que, para precisar si las especies están en disminución y sufren los efectos de la contaminación, se necesitan los resultados de un estudio de, por lo menos, un año porque cada especie tiene su época y zona de residencia, dentro del área.
Entre 1979 y 1982, López Cazorla completó un estudio cualitativo para su tesis doctoral. Así estableció la presencia de 30 especies, el uso que le daban al ambiente, sus períodos y lugares reproductivos, además de la alimentación.
La investigadora concluyó que las fluctuaciones estacionales de las poblaciones de peces, en este tipo de ambiente, tienen numerosas causas y que el incremento del número, a lo largo del año, está directamente relacionado con el aumento de la temperatura del agua.
04/09/09
LA NUEVA PROVINCIA

