“El ojo de este pez tiene una estructura muy peculiar que le permite ver de manera fiable grandes objetos en movimiento, como por ejemplo depredadores, en un ambiente oscuro en el que apenas se distinguen formas borrosas”.
“El ojo de este pez tiene una estructura muy peculiar que le permite ver de manera fiable grandes objetos en movimiento, como por ejemplo depredadores, en un ambiente oscuro en el que apenas se distinguen formas borrosas”.
El pez elefante tiene una nariz en forma de trompa y habita en las aguas dulces, cálidas y poco iluminadas de África. Estos vertebrados utilizan impulsos eléctricos para interaccionar con el medio que les rodea pero, a diferencia de otros animales completamente adaptados a la oscuridad, tienen ojos y dependen de su visión para orientarse. Reseña agenciasinc.es
“El ojo de este pez tiene una estructura muy peculiar que le permite ver de manera fiable grandes objetos en movimiento, como por ejemplo depredadores, en un ambiente oscuro en el que apenas se distinguen formas borrosas”, explica a SINC Andreas Reichenbach, investigador de la Universidad de Leipzig y uno de los autores del estudio que se publica en Science.
El equipo de Moritz Kreysing, investigador de la Universidad de Cambridge, ha demostrado que la retina del pez elefante (Gnathonemus petersii) está organizada de manera que los dos tipos de fotorreceptores, bastones y conos, funcionan a la vez. “Los conos están agrupados dentro de una estructura en forma de taza formada por una serie de cristales parabólicos que reflejan la luz, y los bastones están detrás de estos reflectores”, explica Reichenbach.
Esta estructura es capaz de multiplicar por 10 la intensidad lumínica que percibe. “Es la primera vez que se documenta una amplificación tan grande –afirma Reichenbach–. El ojo del gato, como mucho, puede multiplicar la percepción de la luz por dos”.
30/06/12
ANALÍTICA.COM

