Daniel Pérez Martínez, Biólogo conservacionista ha comenzado los estudios de “Patrones de Uso de la Bahía Nueva de Embarcaciones y Ballenas” para la Dirección de Fauna y Flora Silvestre.
Daniel Pérez Martínez, Biólogo conservacionista ha comenzado los estudios de “Patrones de Uso de la Bahía Nueva de Embarcaciones y Ballenas” para la Dirección de Fauna y Flora Silvestre.
Con el objetivo de disminuir los accidentes tanto a personas como a las ballenas, se comenzó a tratar el tema, desde la observación a las ballenas y a los movimientos realizados por las distintas embarcaciones. Cabe recordar, la oportunidad en la que se sufrió un lamentable accidente en el que una ballena fue colisionada por una embarcación, dicho percance, le costó la vida.
La Prefectura Naval Argentina ya había logrado establecer, que a una velocidad aproximada de 10 nudos (18 km. / h) se reducen notablemente las probabilidades de que la ballena muera si es golpeada y además otorga tiempo al mamífero para escapar. Por otro lado, Daniel Pérez Martínez, mediante una seria de estudios logró establecer que el sonido no afecta de ninguna manera a los animales acuáticos estudiados, lobos marinos, pingüinos y ballenas, es decir, al oír un sonido fuerte (como podría ser el de una hélice naval) ni siquiera tienden a moverse para esquivarlo, por lo que en realidad, al ser un golpe inminente, la reducción en la velocidad es el único método que hasta el momento, puede ayudar a las ballenas a sobrevivir a las colisiones.
Surge una mayor preocupación al aproximarse la Dársena deportiva, dado que se triplican o cuadriplican las embarcaciones en la Bahía Nueva, por lo que tomar una medida, resulta de suma importancia.
Los avistajes, factores de riesgo
Con respecto a los avistajes de ballenas, Daniel Pérez dijo “en realidad, pensándolo fríamente, es mejor realizarlos desde aquí, desde Puerto Madryn y dejar protegida el área de Península Valdés, Madryn ya es un área de sacrificio, ya es una ciudad portuaria, entonces quizás es mejor realizarlos desde acá”, haciendo referencia a la gran contaminación que las embarcaciones representan, especialmente cuando se trata de un “área protegida”.
La población de los cetáceos, ha mostrado un crecimiento del 7% anual, pero el Biólogo explicó que “en realidad, no es un crecimiento, de hecho la población continúa recuperándose de la cacería de los 70´ y en los últimos años, sorprendió la cantidad de cachorros que han muerto, Pérez Martínez dijo “es una bahía única y es increíble que sea una zona perfecta para las hembras con sus ballenatos naturalmente, pero también, es naturalmente puerto”.
Gran factor de riesgo: las gaviotas
Otro tema que continúa preocupando a los biólogos, es el gran asunto de “las gaviotas picadoras” dado que si bien en un principio, como eran pocas se pensó que se trataba de una cuestión de demostrar jerarquía en la bandada, actualmente cualquier gaviota picotea a las ballenas, ocasionándoles infecciones y a veces la muerte. Con respecto a esto, poco hay que pueda hacerse, dado que la solución recaería en reducir la población de gaviotas, tal y como se hace en diferentes parques nacionales en los que se realizan los conocidos “manejos de poblaciones”, pero esto sería atentar contra la naturaleza, más allá de que tal y como relató Martínez “aún no hemos visto el techo en esto, los ataques crecen año a año y de manera sostenida en el tiempo”.
31/05/10
EL CHUBUT
