Días pasados, personal técnico del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca realizó una excelente exposición sobre las razones que justifican profundizar algunos tramos del canal de acceso a los puertos, para permitir la operación de buques de hasta 50 pies de calado, con auxilio de ciertas situaciones favorables de marea.
Días pasados, personal técnico del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca realizó una excelente exposición sobre las razones que justifican profundizar algunos tramos del canal de acceso a los puertos, para permitir la operación de buques de hasta 50 pies de calado, con auxilio de ciertas situaciones favorables de marea.
Resulta sumamente reconfortante señalar la solidez de los conceptos, la claridad y profesionalismo con que cada uno de los disertantes expuso las razones que sustentan el proyecto.
Con el mismo tenor, debe destacarse la política previsora del Consorcio por avizorar un futuro cercano, en que los puertos y accesos deberán adaptarse a las nuevas modalidades del transporte marítimo de ultramar, caracterizado por el creciente gigantismo de los buques, en su incesante búsqueda de abaratar fletes.
Como es sabido, el sistema portuario argentino, excepto el de Bahía Blanca, no sólo es deficitario en cuanto a sus profundidades operativas, que no van más allá de los 30 pies, sino que también lo es por no admitir obras que permitan lograr mayores profundidades, debido a características físicas desfavorables.
El sistema portuario bahiense, incluido el canal de acceso, ha sido llevado artificialmente a profundidades que permiten la operación de buques de hasta 45 pies de calado bajo situaciones favorables de marea. Este condicionante complica la maniobrabilidad, prolonga esperas y, en general, afecta la ecuación económica.
Aun así, esta profundidad, con sus limitaciones, ha influido muy favorablemente en su actividad, por aquello de que, no siendo completamente apto, es el más apto de los puertos argentinos de ultramar ubicados dentro de un radio económico adecuado para satisfacer la salida de las exportaciones del país.
Por lo expuesto, llevar el sistema portuario bahiense a 50 pies, con la ayuda también de situaciones mareológicas, pero con menor dependencia temporal, es una obra de clara sensatez, por sus implicancias económicas, no sólo regionales y provinciales, sino, también, nacionales, dado que permitirá competir con puertos de otros países del Mercosur. No realizar la obra o hacerlo tardíamente puede acarrear la pérdida de mercados significativos.
Los 50 millones de dólares que estiman demandarán estas obras parecen una cifra modestísima, frente a los beneficios económicos esperados con su realización. Por ello, no debieran existir mayores obstáculos para financiarlas con fondos provenientes tanto de la actividad privada como de la oficial.
Seguramente, la iniciativa del Consorcio será ampliamente sustentada e impulsada por las fuerzas vivas de la ciudad nucleadas en instituciones representativas. Cabría, sin embargo, ampliar el área de divulgación, interesando a la sociedad toda, puesto que los beneficios derivados seguramente la beneficiarán en su conjunto.
Por Lic.Leoncio A. Montesarchio (presidente de la Asociación Ambientalista del Sur, de Bahía Blanca).
06/08/10
LA NUEVA PROVINCIA
