Varios medios describían, a comienzos de este año, las expectativas -especialmente de los estibadores y el personal portuario- por la temporada de pesca de calamar, ya que desde hace varios años los reclamos del personal de Puerto Deseado lograron que la operatoria se realice en el muelle y no en rada, como se hacía anteriormente.
Varios medios describían, a comienzos de este año, las expectativas -especialmente de los estibadores y el personal portuario- por la temporada de pesca de calamar, ya que desde hace varios años los reclamos del personal de Puerto Deseado lograron que la operatoria se realice en el muelle y no en rada, como se hacía anteriormente.
La semana pasada despertó cierta euforia la llegada del buque potero «Espadarte», con una carga importante, y su regreso a la zona de pesca cercana a Puerto Madryn. El Orion 2, perteneciente a la Pesquera Santa Cruz, también se dirigió a la misma zona.
Su capitán, Diego Romero explicó que «llegamos el lunes a las siete de la mañana a rada y al puerto arribamos a las ocho de la noche», detallando que «el área de pesca es al norte del paralelo 44 y fueron más de 30 días de marea. Trajimos unas 290 toneladas, y la capacidad del barco es de aproximadamente 340 toneladas», informó, marcando que se completó la bodega en aproximadamente un ochenta y cinco por ciento.
«El tiempo estuvo mitad y mitad, como decimos a bordo. Tuvimos dos días feos donde debimos levantar el ancla de capa y poner la proa al mal tiempo. También se sintió mucho frío en zona de pesca», declaró al portal especializado Patagoniafishing.
El que pega primero…
«Fuimos de los primeros barcos que salimos, y los que más pescamos por ser primeros. A los últimos barcos que fueron llegando no les fue tan bien, porque ya estaba casi todo pescado. Nosotros fuimos el tercer o cuarto barco en zona de pesca, y por eso tal vez trajimos más carga que otros», reflexionó.
El experimentado navegante detalló que «en un pedazo de 20 millas cuadradas había quince barcos, y cuatro o cinco de ellos logran pescar en una noche más o menos de 15 a 18 toneladas, no está para todos el pescado. El recurso es muy chico. Se hace difícil para procesar», acotando que «hay ahora muchos barcos amontonados, y están sacando entre seis o siete toneladas por día. Aún no sabemos si vamos a volver».
«En agosto ya estaba descansando»
Evidentemente, tal como lo vienen aseverando tripulantes de distintos buques poteros, ha sido una temporada rara, una temporada de «calamares caprichosos».
«Arrancamos en enero, estuvimos trabajando 85 días, en los que prácticamente no cargamos. Lo poco que teníamos no convenía descargarlo, y esta es una de las primeras mareas que llegamos completos a Deseado. Nunca me había pasado lo de este año. Casi siempre, personalmente, en el mes de agosto ya estaba en casa descansando, y a veces estaba en junio en casa, porque había tanta producción que agotábamos la capacidad de almacenamiento de las plantas», finalizó.
06/08&10
PRENSA LIBRE

