Capitanes rechazan acusaciones y fijan su posición

Merluza en crisis: Los trabajadores del sector objetan el título de “depredadores” que muchos les adjudican, cuestionan al Dejupa y, al mismo tiempo, responsabilizan a los funcionarios que diseñan la política pesquera.

Merluza en crisis: Los trabajadores del sector objetan el título de “depredadores” que muchos les adjudican, cuestionan al Dejupa y, al mismo tiempo, responsabilizan a los funcionarios que diseñan la política pesquera.

Entre tanto ruido mediático y acusaciones cruzadas por la crisis biológica de la merluza hubbsi y el descarte de juveniles, los capitanes salieron a fijar su posición.

Mediante una nota el secretario gremial de la Asociación Argentina de Capitanes y Patrones de Pesca, Jorge Frías, rechazó las acusaciones que pesan sobre los trabajadores.

El texto, además, cuestiona la efectividad del  Dejupa como dispositivo selectivo de captura y, al mismo tiempo, responsabiliza a los funcionarios que diseñan la política pesquera por el delicado estado del recurso.

A continuación reproducimos los párrafos más salientes de la misiva:

Una y otra vez desde distintos sectores y diversos organismos los capitanes de pesca venimos soportando que se nos responsabilice de la depredación del caladero.

Desde hace tiempo, y principalmente las autoridades de contralor manifiestan directa e indirectamente la culpabilidad de los capitanes de pesca.
 
Así lo demuestran con las medidas de control que implementan, las cuales apuntan a controlar el comportamiento del máximo responsable del buque.

Por ejemplo, respecto al control satelital, ya en el origen de su implementación generó innumerables problemas por sus desperfectos técnicos.

Si bien estos se fueron corrigiendo, aún sigue dejando sin posibilidad de defensa al capitán (abordo sólo se instala una caja metálica y estanca sin posibilidad alguna de verificar su correcto funcionamiento).

Refiriéndonos a las modificaciones de las artes de pesca, dijimos y decimos que tanto utilizar una maya de 12 mm en los paños de la red de pesca, como la utilización del renombrado Dejupa, tampoco es la salvación del caladero.

Si su efectividad fuera tal, podríamos pescar directamente dentro de las áreas de vedas, considerando que los juveniles filtrarían y escaparían de las redes con facilidad.

Con respecto a la malla de 12 mm, se ha demostrado mediante videos que los juveniles que filtra lo hace ya muertos, quedando esto más evidenciado cuando el buque detiene su marcha y la red se encuentra a una banda.

En el caso del Dejupa, se consultó oportunamente al Inidep y este no pudo demostrar si las especies filtradas lo hacen con vida, ni con qué grado de lesiones que a posterior provocarían la muerte del pez filtrado.

Por otra parte, existen infinidad de exposiciones realizadas por los capitanes en la Prefectura Naval Argentina, denunciando la peligrosidad del manipuleo del artilugio, más aún con temporales o condiciones meteorológicas desfavorables.

En conclusión el Dejupa, no superó tres condiciones: 1º) no garantiza el escape con vida, 2º) se ve superado en su capacidad de filtrado ante grandes cardúmenes u obstáculos (por ejemplo grandes rayas que obturan la rejilla) y 3º) puede generar peligro de accidente al personal que lo manipula.

Es tiempo de que se acabe la hipocresía. Insisto, desde diversos medios periodísticos, ONG’s, Gobierno, empresas, gremios hermanos y lo mas aberrantes depredadores -confesos arrepentidos hoy fuera de la actividad- acusan una y otra vez al capitán de pesca. Sin embargo, todos van a la ventanilla a cobrar su sueldo con lo producido por el gran depredador y en esa ventanilla a todos se les va el espíritu ecologista.

Han pasado diez años de la implementación de los mencionados controles y las condiciones del caladero según el INIDEP, con campañas de observación más que cuestionadas y en consecuencia las decisiones de la Subsecretaria de cerrar zonas de pesca, demuestran que no dieron resultado.

No estamos bajo ningún punto de vista en contra de ninguna medida que apunte a asegurar la exploración, explotación, control y conservación del caladero, sólo decimos que no se alcanzan los resultados y que los controles deberían instaurarse en sentido inverso, primero a los que fueron votados democráticamente para que entre otras cosas, cumplan con la carta magna según reza el articulo 41 y dejen de vivir de espaldas al mar.

La forma, el tiempo y la cantidad de buques de pesca, son decisiones que toman los funcionarios y empresarios, nunca los trabajadores tuvimos acceso a estas decisiones. Si alguna vez lo participaron, lo hicieron con carácter consultivo.

Mostrar imágenes de cómo un trabajador empuja peces al mar, es seguir perdiendo el tiempo y el caladero ya no lo tiene. Sólo pido a quienes atinan a proponer soluciones que tengan principalmente en cuenta el destino de la familia pescadora.

17/11/08
EL CHUBUT

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