"Siento un gran orgullo por este reconocimiento a mis 22 años de carrera en el mar. Destaco a mi tripulación, a mi gente, sin ellos nada habría sido posible. Hicimos nuestro trabajo y nunca pensé en la repercusión de este rescate".
"Siento un gran orgullo por este reconocimiento a mis 22 años de carrera en el mar. Destaco a mi tripulación, a mi gente, sin ellos nada habría sido posible. Hicimos nuestro trabajo y nunca pensé en la repercusión de este rescate".
Con estas palabras, Carlos Díaz Cotrozo aceptó el homenaje que le rindió la Armada por el exitoso salvataje en el mar.
Su valiente acto le valió el reconocimiento del comandante en jefe de la Armada, Edmundo González, durante la ceremonia de aniversario de la Dirección General del Territorio Marítimo y Marina Mercante. La Armada destacó el oportuno auxilio del capitán Díaz al "María Victoria", un pesquero uruguayo que se encontraba sin poder de máquinas bajo condiciones meteorológicas y de mar extremas.
No es primera vez que Díaz Cotrozo deja de lado sus actividades de pesca, leva anclas y acude al rescate de una embarcación en peligro. "Lo más importante es la vida. Ante una emergencia no hay que pensarlo dos veces", dice.
El año 98 vivió una situación similar al sur del cabo de Hornos, cuando el pesquero argentino Otori se incendió. "Yo era piloto del Tierra del Fuego y acudimos al llamado. Rescatamos a los 105 tripulantes; el barco factoría finalmente se hundió", añadió.
El 10 de marzo de este año acudió a otra emergencia cerca de las islas Diego Ramírez. Era un navegante solitario, un japonés de 75 años. "Pensamos que era un muchacho, nunca esperamos encontrar a un hombre de esa edad. Fue muy difícil remolcar el yate por el Paso Drake. Tuvimos muy malas condiciones de tiempo y tres veces se cortaron las amarras. Finalmente logramos llevarlo a salvo hasta Puerto Williams", afirmó.
Tiene 41 años, cuatro hijos y un nieto. A los 17 años ya estudiaba para ser patrón de pesca y trabajó como "pistola" en una lancha artesanal albacorera. Meses después salió navegando de su Valparaíso natal rumbo a Punta Arenas. Y allá se quedó, luchando con las veleidades del mar austral para extraer sus tesoros de congrio dorado, bacalao y merluza.
A los 23 años recibió por primera vez la responsabilidad de capitanear un barco.
"Mi abuelo, Rudecindo Díaz, fue mi ejemplo. El fue suboficial Mayor de la Armada. De niño me motivó verlo de uniforme y escuchar sus historias a bordo. Creo que él fue muy importante al momento de elegir una carrera en el mar", comentó.
Carlos Díaz Cotrozo controla sus palabras y sus emociones. El es el capitán y sus órdenes se cumplen sin discusión. No hay tiempo para argumentar cuando la muerte ronda.
"El 20 de mayo pescábamos merluza austral y congrio en el Golfo Ladrillero. Cerca de las 23 horas escuchamos el llamado de la autoridad marítima urgiendo a apoyar en la zona del Golfo de Penas. Dejamos botado el material pero el viento era fuerza 9. Decidí navegar por dentro, sin hacerle el quite al mal tiempo porque urgía el auxilio. Llegamos cinco horas antes de lo presupuestado y a las 12:45 tomamos al remolque al pesquero Victoria y lo llevamos a Puerto Barroso, donde lo fondeamos".
Según la información oficial de la Armada, "el capitán del pesquero ‘Puerto Williams´ actuó coordinando las naves involucradas ejecutando la maniobra con extraordinaria pericia y habilidad marinera".
Carlos Díaz estuvo 28 horas despierto, sin abandonar ni por un momento la conducción de su nave. Para él, simplemente hizo lo que correspondía: "Soy chileno, cumplí con mi deber. Siento la satisfacción de haber realizado con éxito este rescate. Este reconocimiento de la Armada lo tomo como un inesperado premio a tanta soledad, a tanta lejanía de la familia", concluyó.
16/09/09
AQUA – CHILE

