Buque australiano regresa con grabaciones sobre caza de ballenas

El buque Oceanic Viking regresó luego de siete meses de permanencia en la reserva marítima de la Antártida con grabaciones sobre las operaciones de las flotas de balleneros japoneses.

El buque Oceanic Viking regresó luego de siete meses de permanencia en la reserva marítima de la Antártida con grabaciones sobre las operaciones de las flotas de balleneros japoneses.

Canberra.- La embarcación, perteneciente al Departamento australiano de Aduanas, llegó al puerto de Fremantle, en la parte occidental del país, con pruebas que documentan la cacería de los cetáceos por parte de Japón.

El ministro de Interior Bob Debus subrayó que son imágenes realmente horribles y en tal sentido insistió en que es obvio que dichos animales sufren muchísimo en el proceso.

Está claro que la gran mayoría de los australianos no lo va a aprobar, destacó.

Las grabaciones, adelantó, muestran los cuerpos de pequeñas ballenas arrastradas al interior de uno de los barcos japoneses y cómo un miembro de la tripulación dispara con un rifle contra una de ellas.

El ministro de Relaciones Exteriores Stephen Smith reiteró a los ecologistas y a los balleneros nipones que se controlen al máximo para evitar incidentes lamentables.

Según Smith, después de la retirada del buque Oceanic Viking, Australia no estará en condiciones de responder de forma inmediata a un posible altercado entre los ambientalistas y buques nipones en la reserva marítima de la Antártida.

Pese a las difíciles condiciones meteorológicas y marítimas del área, la semana pasada, la organización Sea Shepherd anunció que emprendería nuevas acciones para tratar de detener la captura del cetáceo.

Desde noviembre último, Japón lleva a cabo su programa anual de caza de ballenas, a pesar de que la Comisión Ballenera Internacional solicitó en junio pasado que la suspendiera.

Australia ha vigilado a los pesqueros nipones con el objetivo de aportar pruebas e iniciar una acción legal que le permita a un tribunal internacional adoptar medidas para detener la cacería.

Aunque Noruega es el único país del mundo que permite la caza comercial de ballenas, Japón e Islandia capturan más de dos mil ejemplares cada año, según cifras de organizaciones ecologistas.

En el caso de Japón, el gobierno argumenta que dicha práctica tiene fines científicos y que el consumo de estos animales es parte de su cultura.

Además, afirma que la zona donde opera su flota está bajo jurisdicción internacional y que los jueces australianos no son vinculantes.

28/02/08
PRENSA LATINA

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