Buena sintonía en las relaciones de defensa argentino-brasileñas

En su encuentro en Brasilia, las presidentas de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y de Brasil, Dilma Rousseff, lograron transmitir una imagen de inédita armonía, impregnada de una idea: "Juntas valemos más".

En su encuentro en Brasilia, las presidentas de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y de Brasil, Dilma Rousseff, lograron transmitir una imagen de inédita armonía, impregnada de una idea: "Juntas valemos más".

Se había acordado de forma previa eludir las controversias – disputas comerciales – y las jefas de Estado trazaron un cuadro positivo de la relación bilateral. Con anterioridad, Rousseff había destacado la necesidad de respetar las reglas de juego en la economía – algo que el gobierno argentino suele interpretar como crítica.

Se espera que los avances en las relaciones se extiendan con los proyectos de cooperación en defensa y en las áreas espacial y nuclear. El desarrollo del Satélite Argentino-Brasileño de Observación de los Océanos (SABIA MAR) es uno de los proyectos binacionales de cooperación estimados como prioritarios.

Más integración económica
Defendieron una mayor integración entre los países iberoamericanos para ‘blindar’ – no aislando sino protegiendo – los avances sociales de la región, con una economía en crecimiento frente a la crisis en los países desarrollados.

Argentina, Brasil y sus vecinos son hoy observadores de la crisis, pero ya se preparan para sus consecuencias. Es patente la decisión política de hacer frente a la irresponsabilidad generalizada de los grandes países. "No se trata de enfriar la economía, sino de recalentar la inversión", dijo Cristina Fernández en Brasilia, donde inauguró la embajada; señal de una robusta alianza.

En la reunión de Unasur, incluso el presidente colombiano Juan Manuel Santos marcó un giro en la habitual sumisión de su país a los Estados Unidos y calificó de "irresponsable" su comportamiento. Y es que para la dolarizada economía colombiana una caída de su socio implicaría la volatilidad de todas sus reservas.

El peruano Ollanta Humala ganó su electorado distanciándose de Chávez y con una agenda más moderada que en su campaña anterior. Ha observado la virtud de la prudencia en sus declaraciones, en la conformación de su gabinete y en sus giras al exterior. Podría restablecer la confianza que lograron sus predecesores en las comunidades de negocios e internacional dando pruebas concretas de pragmatismo en su gestión y manteniéndose alejado del temido populismo.

El presidente boliviano Evo Morales, debilitado internamente, es un factor de incertidumbre. En especial por su rechazo de la Convención sobre Estupefacientes, si bien ha anunciado su disposición al diálogo internacional en esta materia.

Lucha contra el narcotráfico y derechos humanos
Sin duda, la región pasa por un buen momento. El aspecto negativo es el estado de inseguridad pública y violencia civil que crece anualmente. Las estadísticas acusan un incremento no sólo atribuible al narcotráfico pero que encuentra en él y en la pugna entre sus cárteles, y de estos con los gobiernos, una coyuntura propicia. El narcotráfico no es problema exclusivo de México, Centroamérica y Colombia. Afecta hasta a naciones del Atlántico sur como Brasil y Argentina.

Los déficits en el sistema de seguridad regional generan el aumento en los gastos de defensa y la profesionalización de ejércitos y policías. Además, se produce una mayor colaboración con Estados Unidos en materia de combate al narcotráfico y el terrorismo. Estos procesos deben llevarse a cabo sin alardes nacionalistas y en el marco de la integración.

El ministro de Defensa brasileño, Nelson Jobim, sostiene que las FFAA deben participar en la lucha contra el narcotráfico, lo que no acepta el gobierno argentino. El efecto de la participación militar en las acciones antinarcóticos ha incidido negativamente sobre las relaciones cívico-militares, en el estado de los derechos humanos y en los grados de corrupción por lo que parece mejor no involucrar a las FFAA en la lucha contra las drogas.

A pesar de varias investigaciones por corrupción contra generales brasileños y del choque de caracteres entre Rousseff y Jobim, la presidenta brasileña le necesita. No solamente por el prestigio que tiene en las FFAA sino por su experiencia en el área judicial (como ex presidente del Tribunal Supremo de Justicia). Jobim es desde 2009 un armador fundamental en el proyecto de ley para la creación de una Comisión de la Verdad. En un principio rechazada por los uniformados, la Comisión investigará los crímenes ocurridos durante los "años de plomo" de la dictadura, uno de los proyectos dilectos de Dilma (ex guerrillera y víctima de la tortura), que deberá tratarse este semestre en el Congreso.

Dos mujeres al frente ¿una ventaja?
La aseveración del ex presidente brasileño, Luiz Inácio "Lula" Da Silva, de que las presidentas Dilma y Cristina van a hacer historia para América del Sur puede sonar a exageración. Y su afirmación de que "las dos juntas en el G20 van a cambiar la política mundial y la geopolítica del Consejo de Seguridad de la ONU" es poco más que un pío deseo.

En Argentina muchos desaciertos del matrimonio Kirchner han sido provocados por su personalismo y sus abusos de poder. La Presidenta sigue encabezando las preferencias, pero su reelección sin segunda vuelta en las próximas elecciones ya no se ve como segura. Las últimas derrotas electorales han provocado divisiones en el oficialismo y una oposición creciente, dando incluso una opción al ex Presidente Duhalde, algo impensable hace un mes.

Rousseff asumió la presidencia de un Brasil con indiscutidas condiciones de liderazgo regional pero con enormes desafíos internos, desde la extrema desigualdad hasta el avance de la corrupción y la criminalidad organizada. Para enfrentarlas parece que, junto a su probada capacidad de gestión, está logrando instaurar un estilo de liderazgo propio.

Conclusión
Dilma Rousseff puede establecer con Cristina Fernández – o con quien la suceda en la Presidencia argentina – un eje Brasilia-Buenos Aires para cimentar una alianza estratégica clave para la región.

El hecho de que las dos economías mayores de América del Sur estén gobernadas al mismo tiempo por dos mujeres no es per se un aspecto positivo. Sin embargo puede ser, en efecto, una muy buena señal para el desarrollo social y económico junto al respeto de los derechos humanos.
Por Marcos Suárez Sipmann

04/08/11
ATENEA

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio