Breve reseña histórica del Almirante Brown en el 151 aniversario de su fallecimiento

(NM) La extraordinaria figura del Almirante, no ha sido totalmente asimilada por la sociedad argentina, pese al esfuerzo de historiadores, escritores, instituciones y autoridades.

(NM) La extraordinaria figura del Almirante, no ha sido totalmente asimilada por la sociedad argentina, pese al esfuerzo de historiadores, escritores, instituciones y autoridades.

(NM) Nuestromar quiere hacer su aporte en este vasto océano de información para contribuir al conocimiento de quien comparte con el General José Francisco de San Martín el calificativo de Padre de la Patria, por su extraordinaria contribución a la Independencia y a la consolidación de nuestro naciente país.

Breve reseña sobre la vida del Almirante Guillermo Brown

La vida del Almirante Guillermo Brown se inicia en la aldea de Foxford en el condado irlandés de Mayo el 22 de junio de 1777; El padre emigra a Estados Unidos junto con William –el futuro Guillermo- en 1786, quedando en Irlanda su mujer y los restantes hijos.

El padre fallece en Filadelfia víctima de la fiebre tifoidea dejando desamparado a William, quien  vive de la caridad hasta 1788 en que es tomado como grumete en un buque mercante norteamericano.

En la escuela del mar -al decir de Teodoro Callet Bois- que convierte en hombres a los niños y en héroes a los hombres es donde se forja nuestro Almirante quien a los 21 años, en 1798, ya es capitán de un barco mercante británico.

Como la Gran Bretaña estaba enfrentada a la Francia de Bonaparte desde 1791, Brown desarrolla su aprendizaje en las circunstancias de la guerra en el mar, aunque tripulase un barco mercante; y es así que en 1798 frente a las costas francesas es capturado su buque por el enemigo y pasa seis años preso hasta que logra escapar de la prisión de Metz, siendo recapturado lo internan en la fortaleza de máxima seguridad de Verdún de donde al poco tiempo también se fuga cruzando el río Rhin hacia el principado de Wurtemberg de donde puede regresar a Inglaterra donde retoma sus actividades de marino.

En la primera invasión inglesa en 1806, a bordo de la fragata “Narcisus” figura un oficial William Brown, pero no sabemos si es nuestro prócer o un homónimo, pero sí hay registros de sus viajes al Río de la Plata a partir de 1809, época en la que se casa con Elizabeth Chitty (julio de 1809), comandando la fragata Belmond en por lo menos dos viajes mercantes. También esta registrado que en Buenos Aires, para la época de la Revolución de Mayo se encontraba surto en la rada un mercante llamado “Jane” cuyo capitán se llamaba Guillermo Bron, seguramente una adaptación castellana del nombre de nuestro héroe.

A fines de 1810 compra en Inglaterra, con dos socios, un bergantín capturado a los franceses al que bautiza “Eliza” como su primogénita nacida a principios de ese año. Presagiando quizás el trágico destino de su hija Eliza (que fallece en las aguas del Río de la Plata a los 17 años después de la muerte de su prometido Francisco Drummnod al frente del bergantín “Independencia” en la batalla de Monte Santiago), el “Eliza” vara en la Ensenada de Barragán y poco después se hunde; Brown logra salvar la preciosa carga, que consistía principalmente en pertrechos militares, que vende al Gobierno de Buenos Aires y el resto lo lleva por tierra con una tropa de carretas a las provincias de Cuyo y Chile regresando en marzo de 1812.

Con las ganancias de esta expedición comercial el futuro Almirante compra tierras, embarcaciones y se construye una casa, afincándose en el nuevo mundo, como lo había soñado su padre; en 1813 llega su esposa Ellizabeth y sus hijos Eliza y Guillermo nacidos en Inglaterra.

Brown aprovecha las ventajas del pabellón británico para desarrollar sus negocios con las goletas “Industria”, “Amistad”, “Unión” y “Esperanza” conocida por el nombre en inglés: “Hope” haciendo transporte de mercaderías entre ambas orillas del Río de la Plata y alije de barcos en la rada y además es propietario de una estancia en Colonia del Sacramento y un saladero.

La campaña de la Banda Oriental del Río Uruguay estaba en poder de los patriotas uruguayos al mando de José Gervasio Artigas y de las tropas de Buenos Aires y Entre Ríos al mando de José Rondeau, pero la Plaza Fuerte de Montevideo estaba en poder de los realistas que contaban con una flota de considerable poder para las circunstancias del momento, al mando de Jacinto de Romarate, que se abastecía asolando las costas de los Ríos Paraná y Uruguay e incluso llegó a Bombardear Buenos Aires en julio de 1811.

En diciembre de 1813 una nave española apresa la goleta “Industria” y un ballenero, ambos propiedad de Brown, lo que lleva al hasta ese momento pacífico comerciante a obtener del Triunvirato que le otorguen una “Patente de Corso*” artillando al efecto en enero de 1814 la goleta “Hope” con cuatro cañones, con la que obtiene la primer victoria naval frente a los españoles recapturando sus dos naves del poder del enemigo y apresando la goleta “Nuestra Señora del Carmen” y dos balandras. No era de “arrear con el poncho” el irlandés.

El Director Supremo Gervasio Posadas decide crear una flota con la colaboración de Juan Larrea, Martín Jacobo Thompson y Benito José Goyena e impresionados por el accionar de Guillermo Brown le asignan el mando de la escuadra nombrándolo el 1 de marzo de 1814 Teniente Coronel del Ejército y Comandante de la Marina del Estado.

La flota se componía de la fragata “Hércules”, la corbeta “Zephyr” el bergantín “Nancy”, las goletas “Fortuna” y “Juliet” y otras pequeñas embarcaciones; estuvo a cargo de Brown armar las naves y entrenar las tripulaciones haciéndose a la vela el 8 de marzo de 1814, desembarcando al son de las gaitas ejecutando la marcha del santo patrono de Irlanda, y previo combate, en la Isla Martín García el día de San Patricio (17 de marzo). Pone después bajo bloqueo naval a Montevideo, donde destruye a la flota española de Romarate el día 17 de mayo de 1814 capturando cinco naves y hundiendo a dos; otros barcos encallan y toma a quinientos prisioneros. El futuro Almirante es ascendido a Coronel, condecorado y se le adjudica en propiedad la fragata “Hércules”; solo ha perdido un buque y cuatro hombres.

El hermano de nuestro héroe de nombre Michael (transformado en Miguel) y su cuñado Walter Daves Chitty se radicaron en Buenos Aires y con Guillermo comenzaron a realizar el tráfico mercante con el Brasil hasta que el Gobierno de Buenos Aires le otorga nuevamente Patente de Corso para apoyar la guerra contra España que se desarrollaba en el Pacífico por lo que parte en 1815 con la “Hércules” y el bergantín “Santísima Trinidad” en conjunto con Hipólito Bouchard al mando de la corbeta “Halcón” y Oliver Russell al mando de la goleta “Constitución”.

En esta campaña con diversa fortuna apoyaron a los ejércitos patriotas en El Callao, Guayaquil y Nueva Granada.

Volvieron a pasar el Cabo de Hornos y se dirigieron a las Antillas donde la “Hércules” es apresada por los ingleses, originándose un largo pleito que termina con una indemnización ínfima de 3.000 libras en 1822.

En octubre de 1818 Brown regresa a Buenos Aires y es detenido en arresto domiciliario acusado de haber desobedecido las órdenes dadas al iniciar la campaña y frente a la desesperación que le causa ver mancillado su honor se arroja 23 de septiembre de 1819 desde el mirador de su casa fracturándose el fémur de la pierna derecha, ignorando que cinco días antes el Director Supremo José Rondeau lo había sobreseído siguiendo el dictamen de principal jurista de Buenos Aires Juan José Paso.

Los hermanos Brown retomaron sus tareas de tráfico comercial y pasaron a formar parte de la nueva elite porteña hasta 1825, año en que se inicia la guerra contra el Imperio de Brasil y donde sin que exista la menor duda es puesto Guillermo al mando de la Escuadra.

Rompe el bloqueo imperial de Buenos Aires en el combate de “Los Pozos” el 11 de junio de 1826, combate frente a las costas de Quilmes el 30 de julio de 1826 y persigue al comandante Brasilero Jacinto de Sena Pereira por los ríos Negro y Uruguay durante los dos primeros meses de 1927 en lo que se conoce como “La campaña del Juncal**”.

Luego de la paz firmada con el Brasil Brown es ascendido a Brigadier General y pide el retiro volviendo a la vida de la familia y el comercio.

Comienzan en la patria los duros años de la guerra civil. Juan Galo Lavalle depone al Gobernador Manuel Borrego, que se refugia en la campaña. Lavalle parte en su búsqueda y designa el 7 de diciembre de 1828 como Gobernador Delegado al General Guillermo Brown, sabiendo que su prestigio por encima de cualquier bandera política aseguraba la paz en la metrópoli. Como Gobernador Delegado, Brown intercede primero para evitar el fusilamiento de Dorrego, al que luego califica de “perfidia” y después tratando de evitar el enfrentamiento armado entre Lavalle y Rosas al que le escribe dos veces exhortándolo: “las desavenencias no producen otra cosa que la destrucción de los mejores intereses del país” al no recibir respuesta renuncia el 3 de mayo de 1829.

En marzo de 1838 el Almirante Francés Louis Leblanc pone bloqueo a los puertos argentinos y toma la isla Martín García. Guillermo Brown pide reingresar al servicio activo de la Escuadra que había sido desmantelada después de terminada la guerra con el Brasil. Recién en febrero de 1841 el Gobernador de Buenos Aires a cargo de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, Juan Manuel de Rosas, le encomienda que organice y dirija la Escuadra. Con gran esfuerzo, a los 63 años, el aguerrido argentino hijo de Irlanda arma una flota con considerable poder de fuego que se enfrenta en sucesivos encuentros con la escuadra de Montevideo, auspiciada por franceses e ingleses, al mando de John H. Coe veterano de la independencia del Perú y de la guerra con Brasil al que Brown derrota en todas las ocasiones, decidiendo finalmente Montevideo desmantelar la flota.

Ante el fracaso de Coe, Montevideo opta por contratar corsarios, siendo el principal de ellos Giuseppe Garibaldi, que se dedica a asolar las costas de los ríos interiores hasta que nuestro héroe lo derrota en la batalla de Costa Brava el 15 de agosto de 1842.

Retomado el bloqueo del puerto de Montevideo el glorioso guerrero se ve obligado a soportar las restricciones que le impone la diplomacia de limitar el bloqueo a los armamentos y no enfrentarse con las naves inglesas y francesas y finalmente le ordenan regresar a Buenos Aires; en esas circunstancias es rodeado por la flota anglo francesa infinitamente superior y mas moderna y debe rendir por primera vez sus barcos el 2 de agosto de 1845.

De regreso en Buenos Aires el 6 de agosto es recibido como un héroe por la población porteña. Nunca más comandaría un barco.

En julio de 1847 visita Irlanda donde solo encuentra a un hermano suyo vivo y, apesadumbrado por la miseria que rodea a sus compatriotas de nacimiento, regresa a Buenos Aires en enero de 1849. Con sus más de setenta años se dedica a la vida hogareña y trabaja en la quinta de su casa de La Boca*** y cuando el éxito de la diplomacia de Rosas hace a los anglo franceses devolver los barcos secuestrados y rendir homenaje al pabellón, Brown, a pesar de revistar en servicio activo, no quiere concurrir a la ceremonia.

Justo José de Urquiza triunfador en la batalla de Caseros (3 de febrero de 1852) lo da de baja del servicio activo pero el clamor general hace que se deje sin efecto esa medida “en homenaje al respetable veterano del río de la Plata”.

Los tres últimos actos de servicio fueron:

1-Presidir la repatriación de los restos del General Carlos María de Alvear,

2-Encabezar las honras fúnebres del General José María Paz y

3-Redactar, a pedido del General Bartolomé Mitre, un extenso memorando de las operaciones de la Marina de la República Argentina.

Estos tres últimos “actos de servicio”, prestados a tres distinguidos adversarios de Rosas en la guerra civil, demuestran claramente que el ilustre Almirante estuvo siempre por encima de las luchas internas y al servicio de la patria frente a sus enemigos exteriores.

Fallece en Casa Amarilla el 3 de marzo de 1857.-

Por Juan Manuel Yalj
Profesor de la Universidad Católica Argentina y de la Universidad Católica de La Plata.

* (N de la R) Patente de Corso: Era una autorización que otorgaba el estado para que se pudiera combatir legalmente el tráfico marítimo de otro país con el que se estaba en guerra, utilizando naves de particulares armadas. Estos se hacían del botín, que repartían entre las tripulaciones.

** (N de la R) La calle porteña Juncal, debería llevar el nombre completo de “Combate de Juncal”, de la misma forma que Combate de los Pozos.

*** (N de la R) La casa del Almirante Brown, conocida vulgarmente como Casa Amarilla, se encontraba originalmente ubicada en la actual avenida Martín García Nº 584, donde una placa de bronce la recuerda. La Armada Argentina construyó en 1979 una réplica que está ubicada en la Avenida Almirante Brown 401, donde funcionan el Departamento de Estudios Históricos Navales y el Instituto Browniano.

03/03/08
NUESTROMAR

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