Brasil marcha a convertirse en un gran polo de explotación petrolera en aguas profundas

(FNM) El derrame de petróleo de la “DEEPWATER HORIZON” interrumpió las perforaciones en aguas profundas en el Golfo de México, con perjuicios para la política energética de los EEUU y abriendo dudas sobre la industria que opera en la región.

(FNM) El derrame de petróleo de la “DEEPWATER HORIZON” interrumpió las perforaciones en aguas profundas en el Golfo de México, con perjuicios para la política energética de los EEUU y abriendo dudas sobre la industria que opera en la región.

Entre tanto, en otras partes del mundo, las perforaciones en aguas profundas continúan con un ritmo frenético.

La industria avanza a máxima velocidad en lugares como el Golfo de Guinea, el Mar Mediterráneo y en las aguas turcas del mar Negro. Pero en ningún lugar eso es más evidente que en Brasil, donde Petrobrás comenzó el mes pasado a producir en uno de los mayores campos de petróleo descubiertos en el continente americano en 30 años.

Según las autoridades brasileras, en un yacimiento de reciente descubrimiento podrían alojarse unos 15.000 millones de barriles de petróleo, el equivalente a casi dos tercios de las reservas probadas totales en los EEUU.

Petrobras y empresas como la americana Chevron Corp., la noruega Statoil ASA y la británica Tullow Oil PLC están corriendo para perforar a miles de metros debajo de la superficie del mar, porque es allí donde están las reservas remanentes de petróleo todavía no descubiertas. Esas empresas podrían obtener lucros enormes explorando esas áreas, y el país podría conseguir la tan esperada seguridad energética.

La producción de petróleo en aguas profundas casi se duplicó en los últimos cinco años, alcanzando alrededor de 5 millones de barriles diarios, cerca del 6% de la producción total de petróleo del mundo. Y según  Leta Smith, consultora de IHS Cambridge Energy Research Associates, que analiza las tendencias del mercado de petróleo,  debe duplicarse otra vez para el 2020. La analista no prevé un impacto demasiado grande sobre las explotaciones en aguas profundas por causa del desastre de la “Horizon”, excepto en el caso del Golfo de México.

De hecho, a pesar de la paralización de las perforaciones en aguas profundas en los EEUU, que rige desde mayo, la práctica florece en el Golfo de Guinea. En julio, Tullow anunció un descubrimiento significativo en la costa de Ghana, después de perforar a 1427 metros debajo del nivel del mar. Un yacimiento próximo, estimado en 1.500 millones de barriles, debe comenzar a producir en diciembre.

Chevron, a su vez, anunció la compra de derechos de exploración en aguas profundas, para tres grandes bloques en Liberia, y tiene planes para comenzar a perforar este año. La empresa también compró grandes áreas en aguas profundas del Mar Negro y de China.

Desde la explosión de la plataforma operada por BP Plc, ocurrida el 20 de abril con un saldo de 11 personas muertas y que desencadenó un enorme derrame en el Golfo de México, algunos países decidieron endurecer las reglas para realizar perforaciones. Para calmar a los reguladores, las compañías están desarrollando complejos sistemas de captura de petróleo, similares a los desarrollados por BP durante los esfuerzos para contener el derrame en el Golfo.

Chevron, por ejemplo, comenzó en mayo la perforación de un pozo en aguas profundas, en la costa oriental de Canadá, la primera en América del Norte, desde el accidente. La empresa probó un nuevo sistema de prevención contra explosiones, el mismo tipo de equipamiento que falló y no pudo contener la explosión en la “Deepwater”, y realizó perforaciones de seguridad especiales bajo la supervisión de reguladores canadienses.

“Se ha hecho mucho trabajo en la contención de derrames, para satisfacer a los reguladores”, señaló Geir Slora, director de perforaciones de Statoil, empresa que tiene equipos en funcionamiento alrededor del globo. El 10 de noviembre, la compañía detuvo una perforación en uno de sus yacimientos en el Mar del Norte para realizar una revisión de las operaciones, después de un incidente ocurrido en mayo que, según funcionarios noruegos, podría haber resultado en una gran explosión.

Pero en Brasil, donde siete de los diez mayores yacimientos en aguas profundas fueron encontrados durante la última década, es casi como si el derrame no hubiera ocurrido nunca.

El país se vanagloria de tener la cuenca de aguas profundas con mayor crecimiento en el mundo, cuya producción saltará de los actuales 1.4 millones de barriles diarios a 3.5 millones en 2020 explica Smith.

El presidente de Petrobras, José Sergio Gabrielli, dijo en mayo al periodismo que sería necesaria una exhaustiva investigación antes de que la industria de exploración marítima pudiera presentar cualquier conclusión sobre el derrame de la “DEEPWATER”. En relación con ello, no habría vuelta atrás en la perforación. “Es muy prematuro decir que vayamos a cambiar alguna cosa”, agregó.

Las autoridades brasileras siguieron atentamente las alternativas del naufragio de la plataforma en el Golfo de México, y fueron los primeros fuera de los EEUU, en reunirse con BP para discutir los resultados de la investigación de la empresa.  No obstante, las autoridades permitieron que Petrobrás continuase con su trabajo, y el 28 de octubre, la empresa comenzó a producir en el yacimiento de Tupi, que puede contener el equivalente a 5.000 / 8.000 millones de barriles de petróleo.

La decisión de Brasil de avanzar en la exploración en aguas profundas es el resultado de una historia de escasez. Brasil fue por mucho tiempo un fuerte importador de petróleo. Las importaciones eran un colador en las cuentas del país, y alarmaron a los gobiernos militares que comandaron a Brasil en la década del 70 y comienzo de los años 80.

El débil potencial petrolero de Brasil en tierra “no dejó otra opción a los gobernantes, que la de ser creativos”, sostiene Jeremy Martin, director del programa de energía del Instituto de las Américas, de la Universidad de California en San Diego. “Y así, ellos convirtieron a su cuenca atlántica en el mayor laboratorio de investigación y desarrollo offshore en el mundo”.

A medida que los ingenieros de Petrobrás lidian con perforaciones cada vez más profundas, fueron batiendo obstáculos, algunos de ellos fatales. En 2001, la P-36, por entonces la mayor plataforma marítima, se prendió fuego y hundió a 130 km de la costa, matando a 11 personas. No obstante, Petrobras se movilizó para descubrir enormes reservas, debajo de las formaciones de sal en el mar profundo, y comenzó a explorarlas.

La producción total de petróleo de Brasil fue de 2.5 millones de barriles diarios el año pasado –suficiente para satisfacer todas las necesidades del país-, en comparación con 263.900 barriles en 1980.

“La gran historia de esta nueva década”, dice Martin, “es que Brasil pasó de una posición secundaria, al tope de la lista de potencias petrolíferas de América Latina”.

Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuentes: The Wall  Street Journal y Portos e navios; 29/11/10

03/12/10
NUESTROMAR

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