(FNM) La llamada “guerra de los puertos”, expresión que está siendo utilizada para describir la competencia de algunos estados provinciales por atraer un mayor volumen de importaciones mediante el otorgamiento de ventajas fiscales, constituye un factor más en el incremento de las compras de acero al exterior.
(FNM) La llamada “guerra de los puertos”, expresión que está siendo utilizada para describir la competencia de algunos estados provinciales por atraer un mayor volumen de importaciones mediante el otorgamiento de ventajas fiscales, constituye un factor más en el incremento de las compras de acero al exterior.
No hay estadísticas sobre las cantidades de producto que entraron al país estimuladas por esas facilidades, pero un estudio de la Federación de Industrias del Estado de São Paulo (Fiesp) muestra que en los Estados que conceden tales beneficios, las importaciones de mercaderías diversas crecieron un 648% entre 2001 y 2011, mientras que en aquellas que no lo hicieron, el ingreso de bienes importados aumentó un 252% en el mismo período.
En el cálculo de los gastos, la Confederación Nacional de la Industria (CNI) calcula que los productores nacionales llegan a pagar el doble de Impuesto a la Circulación de Mercaderías y Servicios (ICMS) de lo que pagan los productos importados, aun cuando sean para su reventa en el país.
El problema ha movilizado al sector del acero. “No puedo aceptar que los importados paguen menos impuestos que los productos fabricados en Brasil”, reaccionó el presidente del consejo de administración de Gerdau, Jorge Gerdau Johannpeter, que considera la “guerra de los puertos” un “artificio ilegal”.
Para Carlos Loureiro, presidente del Instituto Nacional de Distribuidores de Acero (Inda) y del Sindicato Nacional de Empresas Distribuidoras de Productos Siderúrgicos (Sindisider), los incentivos benefician a los productores del exterior.
Según el director de asuntos tributarios y laborales de Sindisider, Newton Roberto Longo, esos productos llegan al mercado nacional muchas veces con precios inferiores a los costos de producción de las fábricas nacionales.
Los Estados de Santa Catarina y Espírito Santo se convirtieron en los más conocidos por la concesión de esos beneficios. Pero, la Fiesp estima que la lista llega a por lo menos diez Estados, con Pernambuco, Paraná, Goiás, Tocantins, Mato Grosso do Sul, Maranhão, Sergipe, Espírito Santo y Alagoas.
De acuerdo con la Asociación Brasilera de la Industria de Máquinas y Equipamientos (Abimaq), las importaciones de máquinas por Santa Catarina, entre enero y septiembre de 2011, alcanzaron los USD 1.720 millones, en contraste con los USD 381 millones registrados en 2006. “El producto importado gana 9% de ICMS. Quien produce máquinas en Brasil paga 18% de ICMS. Quien importa esos bienes por Santa Catarina o Espírito Santo, paga 3%”, afirma José Velloso, vicepresidente de Abimaq.
Hay varias propuestas para resolver el problema, que reducen sensiblemente la diferencia de precios de las importaciones. El principal proyecto en discusión en el Congreso, del senador Romero Jucá, según fuentes de la industria, crea distorsiones que incentivan el maquillaje de productos y resta estímulos a los sectores de alto valor agregado. Esa propuesta prevé una alicuota interestatal cero para importados. Para la Fiesp, una propuesta de ICM interestatal del 4% para todos los productos, importados o no, es la más viable.
Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuente: Portos e navios; 09/04/12
10/04/12
FUNDACIÓN NUESTROMAR

