La mesa de los viernes, encabezada por Guillermo Moreno, el secretario de Comercio Interior y uno de los responsables de administrar el comercio, se amplió.
La mesa de los viernes, encabezada por Guillermo Moreno, el secretario de Comercio Interior y uno de los responsables de administrar el comercio, se amplió.
La semana pasada, junto con los representantes sindicales estables (los estibadores del SUPA, y los marítimos y portuarios de la Fempinra), los despachantes de aduana y los fleteros, se sentaron también el ministro de Economía, Hernán Lorenzino; el subsecretario de Puertos y Vías Navegables, Horacio Tettamanti, y representantes del Ministerio de Trabajo. Fue también gente de Exolgan.
Moreno se maneja en un microclima particular, con sus propios códigos. Se comprometió a analizar una solución al desempleo latente en los puertos (producto de la baja de las exportaciones y las importaciones) que amenaza a trabajadores portuarios, transportistas y despachantes de aduana. Y la reunión, periódicamente, se da los viernes. Hasta los concesionarios de las terminales de Buenos Aires asistían. Ahora están esperando una respuesta en la que sigue trabajando Moreno.
Moreno hará lo posible para que el transbordo de carga patagónica, que hoy se hace en Montevideo, se haga en Buenos Aires. Son unos 100.000 contenedores, o movimientos, que asegurarán estabilidad laboral.
Para lograrlo trabaja junto con Echegaray, el otro administrador del Modelo, a quien no necesariamente le encanta la idea de que “su mundo”, la Aduana, sea una herramienta ajena a su único designio, y sirva a otros propósitos. Ahora, incluye también a técnicos del Banco Central, cuya autarquía está pasada de moda y es otra de las grandes instituciones al servicio de la política.
Moreno maneja la pedagogía fundamentalista: “Bienvenidos a los peores 12 meses de los próximos 20 años”, fue la frase con la que recibió, semanas atrás, a sus convidados.
Una parte medular del modelo fundamentalista que predica reza así: El mundo vuela con cuatro motores (Europa, Brasil, Estados Unidos y China), todos reventados salvo Estados Unidos que parece que va a arrancar, pero no se sabe. “Nosotros vamos a ser los únicos en salvarnos, porque somos los únicos en darnos cuenta de la crisis mundial. Y somos los únicos en hacer esta previsión, este receso anticíclico, para resistir esa caída que el mundo no ve”.
¿Qué pasará después de los 12 meses? “Puede salir todo muy bien o muy mal”. Se desarma la barricada y es el fin de la reunión.
Por Emiliano Galli | LA NACION
17/07/12
LA NACION
