Desde hace ya varias ediciones Pesca & Puertos viene reflejando la disputa entre los pescadores artesanales de la zona de Bahía Blanca y los puertos cercanos y los titulares del buque Riamar, propiedad de Ezequiel Trama.
Desde hace ya varias ediciones Pesca & Puertos viene reflejando la disputa entre los pescadores artesanales de la zona de Bahía Blanca y los puertos cercanos y los titulares del buque Riamar, propiedad de Ezequiel Trama.
No está mal, y para eso también están los medios de prensa, que cada una de las partes exponga públicamente sus posiciones aunque estas a veces se suban demasiado de tono. No cabe duda que es responsabilidad de cada uno de los actores evitar que las denuncias cruzadas lleguen a un punto de no retroceso.
Lamentablemente, en el caso que nos ocupa esto no sucedió. Con cierto estupor publicamos en nuestra anterior edición (Nº 199) que la citada embarcación pesquera recibió varios disparos que habrían provenido de otras embarcaciones.
Tener discrepancias acerca de métodos y artes de pesca es lícito. Intentar dirimir esas diferencias en el ámbito de la Justicia, es lo correcto. Valerse de la prédica encendida para formar opinión, es válido. Pero atacar a disparos a una embarcación con sus tripulantes escapa a toda lógica y razón.
No queda otra que repudiar este accionar y a sus autores y llamarlos a la razón. Ninguna disputa comercial, ni la protección de el último pez que pudiera sobrevivir en un estuario son razones suficientes para arremeter a los disparos contra seres humanos.
Y es buena la oportunidad para alertar a los actores de la pesca mayor sobre las consecuencias de la sinrazón.
Si en una disputa entre pescadores, con poca capacidad de captura y acotada también geográficamente, las cosas pueden terminar a los tiros, es buen momento para pensar hasta donde tensar la cuerda en las, a veces sordas pero otras veces a los gritos, reyertas que se vienen sucediendo entre los industriales pesqueros que se escudan tras frases grandilocuentes como “los congeladores depredan”, “los marplatenses son ilegales” o “los patagónicos son extranjeros”.
Muchas veces es más fácil poner en marcha una espiral de violencia que detenerla. Más vale bajar un cambio.
Por Tedy Woodley
07/04/08
PESCA & PUERTOS
