(FNM) Fue una historia que cualquier veterano capitán encontraría fascinante: unas 200 orcas alimentándose de atunes en el Golfo de México.
(FNM) Fue una historia que cualquier veterano capitán encontraría fascinante: unas 200 orcas alimentándose de atunes en el Golfo de México.
“Fue como estar en Sea World, porque se venían derecho hacia el barco”, contó Eddie Hall, capitán del “SHADY LADY”, un barco de 60 pies que divisó las brillantes bestias negras con manchas blancas en sus ojos y costados. “Fue muy lindo”.
Fue también difícil de creer para algunos escépticos: las orcas, según la creencia tradicional, sólo vivían en aguas frías y se alimentaban de lobos.
Pero la descripción de lo que Hall vio el 31 de octubre pasado no era una fábula: un biólogo del gobierno que vio un video grabado por Hall confirmó que se trataban de esas criaturas. Y finalmente, la semana pasada, ese mismo científico – Keith Mullin – explicó al público reunido en Orange Beach, que efectivamente, y en contraposición con la percepción generalizada, hay orcas viviendo en las aguas del Golfo alejadas de la costa.

Mullin, cuyo equipo ha estado trabajando durante años para obtener una cuantificación precisa de la población de ballenas en el Golfo, dijo que puede haber llegado el momento de incrementar significativamente las estimaciones sobre la cantidad de orcas que están escondidas en las aguas profundas del golfo. El próximo verano, participará de una campaña científica para determinar si su corazonada es correcta.
Según Mullin, los científicos creen que las orcas han estado en el Golfo por años y que su presencia – sobrecogedora para algunos pescadores de caña – no es un signo del cambio climático ni una consecuencia de actividades humanas.
La población relativamente pequeña de orcas, y la velocidad a la que se mueven las manadas, hacen difícil su contabilidad, lo que puede haber llevado a su subestimación
“Tengo buenos registros de su presencia en el Caribe. Las vemos casi exclusivamente en aguas profundas, 200 metros o más”, afirmó Mullin. “Yo creo que siempre han estado allí. Pero sólo en los últimos 15 o 20 años hemos comenzado a tratar de estudiarlas”.
Hall le dijo a AP el lunes, que el “SHADY LADY” se encontraba a 95 millas de la costa de Alabama cuando los pescadores con cañas y los tripulantes vieron señales de los mamíferos marinos, alimentándose cerca de una plataforma de perforación, en aguas de más de 1.800 metros de profundidad.
“Eran cuatro manadas diferentes. Estimamos un máximo de alrededor de 200 ejemplares. Una de las manadas tenía 75”, explicó Hall, que se dedica al alquiler de embarcaciones en la zona de Orange Beach, a unas 40 millas al este de Mobile.
La gente que estaba a bordo tomó fotos y videos, incluidos algunos con la plataforma de perforación al fondo, para identificar el lugar. Sin embargo, Hall dijo que se rieron de él en el muelle cuando lo contó.
“Quedó como una broma, porque nadie nos creyó”, explicó.
Las fotos y videos llegaron finalmente a manos de Mullin, que trabaja en el Centro de Investigaciones Pesqueras del Sudeste, ubicado en Pascagoula, Mississippi, y que es una filial de la Administración Nacional del Océano y la Atmósfera (NOAA), dedicada a la investigación de la vida marina.
Mullin no tuvo que mirarlo dos veces: Hall tenía razón en que se trataban de orcas, y así lo confirmó en una entrevista de AP, aunque aclaró que no le fue posible a través del video, determinar cuántas orcas había en las inmediaciones de la embarcación.
El avistaje del “SHADY LADY” generó alboroto sobre la presencia de orcas en el Golfo de México, afirmó Mullin: alrededor de 80 personas participaron de la reunión informativa celebrada en Orange Beach la semana pasada.
Según el investigador, las orcas del Golfo son como las que viven en aguas frías, excepto por su dieta, consistente en delfines y atunes, en lugar de lobos. Los machos miden unos 6 metros en promedio, y alcanzan un peso de cinco toneladas y media. Las hembras son más pequeñas.
Para Muller, el número de ejemplares residentes en el Golfo debe rondar los 500, lo que espera poder comenzar a precisar luego de una expedición de dos meses que planea realizar el próximo verano.
Y Hall está contento de que Mullin y su equipo estén involucrados en el tema. El sabía lo que había visto, pero se puso muy contento de tener la confirmación de que sus ojos no le habían jugado una mala pasada. Por Jay Reeves
Adaptado al español por NUESTROMAR
Fuentes: Associated Pess, Denverpost.com y Maritime News; 25/03/09
30/03/09
NUESTROMAR

