Soledad Gallardo volvió a su Cipolleti natal, tras navegar a bordo de la Fragata Libertad. Recorrió tres continentes y soportó tempestades. Ahora, con los pies sobre terreno firme, cuenta las mejores experiencias de la travesía y lo que aprendió en el buque escuela.
Soledad Gallardo volvió a su Cipolleti natal, tras navegar a bordo de la Fragata Libertad. Recorrió tres continentes y soportó tempestades. Ahora, con los pies sobre terreno firme, cuenta las mejores experiencias de la travesía y lo que aprendió en el buque escuela.
Soledad Gallardo, la joven cipoleña que integró la tripulación de la Fragata Libertad, ya regresó de la travesía naval que la llevó a recorrer el mundo. “Fue una experiencia única e irrepetible”, señaló, luego de su arribo al puerto de Buenos Aires, el jueves pasado.
Cuando la Fragata Libertad amarró en el puerto de Malmö, Suecia, la proa volvió a orientarse hacia Buenos Aires y Soledad Gallardo, la licenciada en relaciones internacionales que fue seleccionada para integrar la tripulación civil del buque escuela, comenzó a vivir la experiencia del esperado regreso a casa.
En su mochila de viaje Soledad cargó muchas experiencias que – seguramente – marcarán un antes y un después en su vida.
El primer tramo de la misión, en el recorrido por América, no fue para nada fácil, principalmente para alguien que no tiene la experiencia de viajar en un buque de velas. Hay que estar preparado para navegar en medio de la tempestad, con olas de 11 metros de altura o para pasar días sin ver el sol porque no se puede salir a cubierta. “Fueron travesías muy largas, algunas de dos y otras de tres o cuatro semanas de navegación”, contó Soledad.
La integración como civil con la tripulación militar, tampoco fue una tarea sencilla. Tal vez por la rapidez con la que tuvo que tomar la decisión de aceptar la invitación para viajar en Fragata no fue completamente consciente de que subía a un buque de la Armada.
En Europa, el primer puerto que tocó la Fragata fue el de Den Helder, Holanda. Allí Soledad participó de un festival que reunió a embarcaciones de todo el mundo. Después, la Fragata partió rumbo a Hamburgo, Alemania, donde el buque escuela estuvo presente durante los días en los que se desarrolló la cumbre del G 20.
A bordo, Soledad colaboró con la coordinación de puertos, en lo que respecta al desarrollo de actividades culturales y la preparación de las presentaciones que se realizan en cada lugar. La cipoleña aportó además sus conocimientos del idioma ingles en diferentes tareas.
“En Francia estuvimos en Boulogne Sur Mer, en la casa en la que falleció el general San Martín. Se hizo un acto y fue muy emocionante. Estar ahí y ver cómo en el medio de la montaña, en un pueblito de Francia, San Martín es súper querido, fue increíble. Hay murales de él por todos lados, todos conocen su historia y es nuestro. Fue algo súper movilizante”, aseguró Soledad.
En Londres cumplió uno de sus sueños dentro de la Fragata y entró al puerto de Southampton como gaviera (los encargados de vigilar la navegación desde los palos de la embarcación). Lo hizo en el palo principal de la Fragata y ese fue un momento que Soledad jamás olvidará porque en tierra la estaban esperando sus padres, que viajaron desde Cipolletti para reencontrarse con ella.
“Fue un sueño cumplido y luché contra viento y marea para que me dejen hacerlo. Poder entrar como gaviera era sentirme completamente parte de la Fragata, ya no era más una civil, ya no tenía ropa distinta. Fui parte de la Fragata y tenías a mis papás ahí abajo, mirándome”, expresó.
Durante la estadía en Inglaterra, la dotación del buque llevó adelante una ceremonia de reconocimiento y condecoración a la licenciada Soledad Gallardo, por haber colaborado con la Asociación de Bomberos Voluntarios de Ceibas, del departamento entrerriano de Islas del Ibicuy, en la labor de rescate y accidentología que ese cuerpo realizó a diario. Fue nombrada como embajadora bomberil ceibera itinerante.
El jueves la Fragata Libertad regresó al el Puerto de Buenos Aires y Soledad cerró ese capítulo de su vida que inició hace casi 7 meses, cuando empezó a navegar por los mares.
Compartió lágrimas de emoción con sus familiares que la fueron a recibir, pero también con los integrantes de la tripulación que estuvieron más cerca de ella. “Lo que me quedó es la fortaleza mental que logras para terminar el viaje y la experiencia enorme de haber recorrido lugares que quizás de otra manera no iba a poder conocer”, agregó.
Esta semana Soledad brindará una charla en Cipolletti en la que compartirá su experiencia a bordo de la Fragata Libertad. Ahora tiene que retomar su vida en la región. La espera el reencuentro con sus amigos y la vuelta al trabajo, en la empresa frutícola Moño Azul donde se desempeña en el área de Programación y Producción. (DE CIPOLLETTI)
10/10/2017
