La bahiense Aldana Suenjo, de 23 años, integró la primera promoción de mujeres de la Escuela Nacional Fluvial. Desde un buque petrolero que navega por el Río de la Plata cuenta cómo fue. La bahiense Aldana Suenjo, de 23 años, integró la primera promoción de mujeres de la Escuela Nacional Fluvial. Desde un buque petrolero que navega por el Río de la Plata cuenta cómo fue. Aldana Nerea Suenjo quedará en la historia de la navegación fluvial: formó parte de la primera promoción de mujeres que obtuvo su título en la Escuela Nacional Fluvial, ubicada en el barrio de Núñez en Buenos Aires. En 2007 “lanzó la toga al aire” con tan sólo 18 años. A finales de 2003 andaba buscando qué iba a hacer. Había terminado la primaria en la Escuela Nº 2 y tenía que empezar lo que en aquellos tiempos se llamaba Polimodal. –Conversaba con una compañera y se me ocurrió que podía hacer algo en alguna fuerza: era la forma de hacer un secundario con alguna salida laboral –dice la chica criada en Altos de Independencia. Viajó a Buenos Aires con su mamá, averiguó y se decidió. A principios de 2004 empezó. –Tenía 15 años, así que mi mamá se vino conmigo. Hizo el sacrificio y dejó a mis hermanos con mi papá. Alquilamos un departamento en Núñez. Dice que fue duro. Eran 19 materias por año y una cursada que iba de 7.30 hasta las 16, 17 o 18, algunas veces. Desde arriba del “Deltamar 4º”, un barco petrolero de la empresa Deltamar, Aldana responde. –Por ahora estoy haciendo administración y papeleo, pero puedo llegar, el día de mañana, a estar al frente del buque –dice. Por el momento es la única chica arriba del barco que anda dando vueltas por el Río de la Plata. –Mi habilitación es fluvial, así que no puedo salir al mar. Cuenta que fue difícil conseguir trabajo y que estuvo en otros barcos. –Era difícil al principio. Por un lado no había comodidades en el buque para una mujer. Y además al haber sido siempre hombres los que iban en el barco hasta pueden haberlo tomado como una invasión. Por suerte no me ha tocado convivir con machistas. Los días arriba del buque pueden llegar hasta 40 y casi el mismo tiempo de franco en tierra, que ella aprovecha para volver a su Bahía Blanca. –Sí y hasta con eso los hombres también se cargan porque cuando vuelvo al barco se cuidan un poco más y algunos dicen “volvió Aldana, volvió el perfume al barco”, pero no es por el mío, es porque empiezan a cuidarse un poco más y ya no salen del baño con el toallón en la cintura. –Una vez frente a Punta del Este, con un barco que sacaba combustible a otro para llevar a tierra, me tocó una tormenta, pero no llegué a asustarme, no tuve miedo. Ese no fue el peor momento de Aldana arriba de un buque. Una noche de abril de 2009 sonó el teléfono. Era mamá. –Néstor tuvo un accidente, ya no está con nosotros –le dijo Adriana. El hermano de Aldana murió después de chocar con su moto en la esquina de Cramer y Bouchard del barrio Don Bosco. –Me llamaron a las 12 de la noche y recién al otro día a las 4 de la tarde pude bajarme del barco para ir a Bahía. Mis compañeros me contuvieron como pudieron, nunca les había pasado algo así. Fue muy duro para todos. Cuando pasaron unos días tuve que volver al trabajo. Y un poco lo hice por él. Me decía que estaba orgulloso de mí. Y también me lo dijeron los amigos: él les hablaba mucho de mí. –Por el momento no me hago esa pregunta. –Pero te gustaría… –Mi objetivo es que no sea antes de los 30. El día que decida ser mamá… –Ya no podrás estar arriba del barco. –Y… vamos a ver. No sé cómo será ese momento. Veremos cómo se va dando. Por ahora sigo trabajando. Por Maximiliano Palou 07/10/12 LA NUEVA PROVINCIA
