Nadie consultó al INIDEP sobre esa decisión de manejo.
Nadie consultó al INIDEP sobre esa decisión de manejo.
La nueva administración pesquera en Santa Cruz parece haber traído también, además del arribo de Rodolfo Beroiz como autoridad de aplicación, un cambio en el modo de hacer las cosas, sobre todo en el manejo de los recursos.
Al menos si nos atenemos a lo que demostró la anterior gestión que encabezó Liliana Scioli, de la cual el ahora subsecretario de Pesca y Actividades Portuarias era su máximo referente en la Secretaría de Estado de la Producción.
De acuerdo a lo que pudo saber este medio, no hubo contactos ni oficiales ni extraoficiales entre la administración pesquera santacruceña y el INIDEP, más específicamente con el Proyecto Langostino en el marco de la decisión de manejo de la provincia de habilitar la pesquería comercial del marisco la primera semana del corriente mes.
No decimos que está bien, ni que está mal, sólo advertimos un cambio en el manejo de estas decisiones, ya que era frecuente que en la anterior gestión el contacto con los investigadores y jefes científicos vinculados con el langostino patagónico, sea más que fluido para arribar a la mejor decisión de cara a la sustentabilidad de la pesquería.
Si bien es facultad propia de cada administración que opera dentro del Golfo San Jorge, sus decisiones de abrir y cerrar áreas de pesca, así como autorizar prospecciones comerciales, siempre hubo diálogo entre los técnicos y biólogos provinciales junto con los profesionales del INIDEP para determinar, con información compartida, qué decisión repercutía mejor en la salud de la pesquería. Esa comunión dio sus mejores frutos en estos últimos años, con la recuperación que mostró el marisco a partir de la crisis del 2005.
En el Instituto intentan fundamentar los motivos por los cuales la nueva administración se manejó de manera unilateral y no encuentran argumentos válidos. “Quizás se quiere mostrar una imagen más autónoma de cara al sector, pero en el INIDEP solo se emiten criterios biológicos, no sociales ni económicos”, reconoció una fuente que esperó en vano un gesto de la administración provincial.
Y de acuerdo a la información preliminar sobre los resultados de la campaña de evaluación realizada a bordo del buque de Conarpesa, los resultados obtenidos en el área sur del Golfo no permiten ser demasiado optimistas de cara al futuro.
La situación estaría planteada en que si se abre el área donde se detectaron las concentraciones de langostino de buen tamaño comercial, pero de baja densidad por milla náutica cuadrada, a un número significativo de barcos, se genere un elevado esfuerzo pesquero que acelere la velocidad de cosecha, con lo cual la zafra duraría un menor tiempo, con las consecuencias negativas para todos los sectores.
En el organismo científico se manejan con suposiciones ya que no conocen, más allá de la decisión hecha pública de abrir la temporada, en detalle el plan de manejo para el resto de la zafra.
07/04/08
PESCA & PUERTOS
