Al conmemorarse hoy 3 de mayo un nuevo aniversario del ataque al Aviso A.R.A "Alférez Sobral", el Jefe del Destacamento Naval Capitán de Fragata Eduardo Gabriel Gudiño realizó una breve reseña de lo acontecido:
Al conmemorarse hoy 3 de mayo un nuevo aniversario del ataque al Aviso A.R.A "Alférez Sobral", el Jefe del Destacamento Naval Capitán de Fragata Eduardo Gabriel Gudiño realizó una breve reseña de lo acontecido:
"El 27 de marzo de 1982, el aviso ARA A-9 "Alférez Sobral" parte desde Puerto Belgrano hacia el Sur, llegando a Río Gallegos donde debía esperar órdenes.
Tras reabastecerse en Puerto Deseado, su capitán recibe orden de iniciar misiones de patrulla, rescate y salvamento. Inicialmente recibió la orden de actuar al Sudoeste de Malvinas, poco después se cambió su área de patrulla hacia el Noroeste.
El 1 de mayo, para cuando los británicos iniciaron la guerra abierta con el bombardeo a Puerto Argentino, el aviso "Alférez Sobral" se encontraba justo al Noroeste de las islas Malvinas, recibiendo entonces la orden de auxiliar a los tripulantes de un bombardero "Canberra" B.Mk.62 de la Fuerza Aérea Argentina que había sido derribado por cazas "Sea Harrier" británicos dentro de la "Zona de Exclusión Total" (ZET) de 100 millas.
Ante la situación, el comandante del buque, el Capitán de Corbeta Sergio Gómez Roca puso proa hacia la zona de búsqueda, sabiendo muy bien los riesgos que asumía él y su tripulación al ingresar a la ZET británica.
El buque tenía una tripulación de 60 hombres. Su armamento estaba compuesto por un cañón de 40 mm y dos cañones de 20 mm.
Sin embargo, su función primordial era la de búsqueda y rescate (SAR) y es de esta manera que el buque se mantuvo navegando todo el 1 de mayo, aún con una mar gruesa debido a la tempestad que azotaba al Atlántico Sur ese día.
El aviso ingresa al Área de rescate:
Tras navegar toda la noche, el 2 de mayo, aproximadamente a 2200 horas el buque llega a la zona donde debería iniciar las misiones de búsqueda y rescate de la tripulación del bombardero argentino.
Sin embargo, en la zona se encontraba de patrulla un helicóptero británico, era un Sea King HAS.Mk.5, matrícula ZA129 perteneciente al 826 Naval Air Squadron, que los había descubierto e intentaba identificar al buque Argentino.
Durante su aproximación, el personal de guardia es informado por un señalero sobre la presencia de un helicóptero, el cual es rápidamente identificado, pese a la oscuridad, como un Sea King. Rápidamente se da la alarma, el peligro era evidente, el CC Gómez Roca ordenó que tomaran sus puestos de combate. Paralelamente, el capitán dio la orden de retirarse rápidamente del lugar, aunque la situación no era para nada favorable para el buque, el estado del mar y las prestaciones del aviso hacían imposible superar los 10 nudos de velocidad (18 Km./h), de noche, sin sistemas de detección o dirección de tiro y con armamento ligero sus posibilidades de hacer frente a un ataque eran mínimas.
Se inicia el ataque
Mientras el Aviso A.R.A "ALFEREZ SOBRAL" iniciaba el zafarrancho de combate, el helicóptero británico solicitó refuerzos, de inmediato dos helicópteros Lynx HAS.Mk.2, cada uno equipado con dos misiles ligeros antibuques Sea Skua, fueron despachados desde los destructores HMS "Coventry" y HMS "Glasgow".
A las 0020 horas, aproximadamente, el Lynx HAS.Mk.2 pronto enganchó el blanco con su radar y se acercó hasta unas ocho millas de distancia (15 Km.), de inmediato disparó sus dos misiles en rápida sucesión.
Con una tensión evidente y a la espera de cualquier señal, el CC Gómez Roca se encontraba en el puente de mando junto con el teniente de navío (TN) Sergio Bazán cuando son informados de un avistamiento de luces por la banda de estribor. El puente de señales había informado del suceso y pronto se comprobó que no se trataba de bengalas.
Eran misiles que se dirigían al buque, en pocos segundos el primero de ellos impactó en la bote salvavidas, mientras que un segundo misil pasó por encima a escasos metros.
La situación era grave, una lancha de salvamento había sido destruida en el ataque, mientras el sistema de comunicaciones resultó completamente destruido. El TN Bazán había resultado herido en una pierna, los operadores de la ametralladora de 20 mm de estribor también resultaron heridos, así como personal en el puente.
El CC Gómez Roca entonces decidió invertir el rumbo para estabilizar el buque. La alarma se mantenía, se estaba esperando un segundo ataque. Los británicos habían visto la explosión y pronto el helicóptero Sea King HAS.Mk.5 (ZA129) perdió el contacto con el buque, presumiblemente las condiciones del mar dificultaron su detección.
Pocos minutos después, el helicóptero británico vuelve a obtener contacto e informa, de inmediato de la presencia del buque, rápidamente, el destructor HMS "Coventry" despachó a su Lynx HAS.Mk.2 que estaba en espera.
Fueron veinte interminables minutos de nervios hasta que nuevamente el buque fue atacado. El segundo ataque fue mortífero, el misil impactó de lleno en el puente de mando, destruyéndolo y provocando un incendio. Si bien el buque no había sido herido de muerte, la tripulación había sufrido graves bajas, en el puente de mando murieron el CC Gómez Roca, el guardiamarina Olivieri y otros seis tripulantes más, los heridos ahora sumaban un total de ocho entre los dos ataques. El ataque se había producido en la posición 49º 50" S / 58º 37" O.
El A-9 "Alférez Sobral" ingresa a Puerto Deseado con los sobrevivientes sobre la cubierta
El buque ahora había quedado sin gobierno y el TN Bazán se hizo cargo del herido avi-so.
Tan pronto como pudo organizó a la tripulación para apagar el incendio que amenaza-ba con quemar toda la superestructura del barco, mientras que el personal de la sala de máquinas realizó una reparación de emergencia del sistema de gobierno del buque.
Después de mucho tiempo, el buque estaba en condiciones de continuar la navegación, sin embargo, el puente había sido destruido y con él todos los equipos de navegación. La única manera de orientarse era por las olas, éstas venían desde el Norte en el momento del segundo ataque, por lo que el TN Bazán decidió realizar el camino más largo, aunque más seguro. Estaban conscientes de que el enemigo podía regresar en cualquier momento.
Tras un día navegando hacia el Norte, el TN Bazán ordenó cambiar el rumbo hacia el Oeste. Carentes de cualquier medio para obtener su posición o velocidad, los tripulantes se ingeniaron de la mejor manera posible. La velocidad era calculada basándose en las vueltas del eje de la hélice, mientras que para ubicarse solamente se usaba una carta de navegación cuya escala no era la apropiada para navegar en esa zona, sin embargo, era algo que se tenía entre lo poco que sobrevivió en el puente.
Al tercer día, se procedió a buscar algunos elementos que sirvieran entre los restos en el puente de mando, increíblemente, la rosa del compás magnético estaba entera, lo que les permitió ponerla en la proa, entre las dos cadenas de anclas. Esto permitió complementar a las dos brújulas terrestres, de dotación en la infantería de marina, que aunque no eran aptas para la navegación en el mar, permitirían colaborar con los escasos medios disponibles. Para entonces el aviso comenzaba a aproximarse al continente.
Al segundo día de navegación, quinto desde el ingreso a la Zona de Exclusión Total se llegó a pensar que estaban muy lejos de lo que habían previsto, suponían que podían estar lejos del continente. Navegaron al garete durante unas cinco horas, en el transcurso de las cuales extinguieron constantes incendios, incluso el precario estado del buque hizo pensar que podría hundirse. La situación estaba pesando mucho entre los tripulantes, el TN Bazán decidió mantener el rumbo y esperar.
Ya el 4 de mayo, la ARMADA informa de la desaparición de la unidad, de inmediato todos los elementos disponibles inician las tareas de búsqueda y rescate. Barcos pesqueros y otros barcos civiles se unen a la búsqueda del buque desaparecido.
En las primeras horas del 5 de mayo, aviones del Comando de la Aviación Naval y la Fuerza Aerea Argentina despegan para iniciar la búsqueda. A las 0845 horas, un Fokker F-27 de la descubre al aviso.
Por la tarde, el buque fue auxiliado por el buque de desembarco de tanques Q-42 A.R.A "Cabo San Antonio", quién procedió a la asistencia inmediata de los heridos restantes, así como a evacuar a los muertos, iniciando el remolque hasta Puerto Deseado.
Al ingreso del puerto, la tripulación se formó ceremonialmente, dejando ver el grave estado en el que había quedado el buque. La travesía de dos días a la deriva había terminado y los supervivientes ahora estaban en tierra nuevamente, permitiendo dar sepultura a sus muertos.
Tiempo después de la guerra, el aviso ingresó a los talleres navales de Puerto Belgrano, donde fue reconstruido en su totalidad, reemplazando su puente destruido por otro nuevo.
Actualmente, el A-9 "Alférez Sobral" presta servicios en el Base Naval Mar del Plata".
03/05/10
CRÓNICA COMODORO RIVADAVIA

