Carta de lectores del diario La Nación.
Carta de lectores del diario La Nación.
Señor Director:
"La nueva pretensión de la Prefectura Naval Argentina (y digo nueva porque últimamente en su afán recaudatorio ha cambiado dramáticamente su perfil) referida al control de alcoholemia es un verdadero desatino. Así como es indispensable el control en una ciudad donde hay semáforos, peatones, cruces, avenidas, excesos de velocidad, etc., y el grado de alerta debe ser máximo, ninguna de estas situaciones se da en el río, donde la posibilidad de maniobra es casi infinita y sin restricciones mayores. Mi comentario viene al caso debido a las multas aplicadas por la Prefectura Naval Argentina a propietarios de barcos que ceden el timón a algún tripulante no habilitado para que bajo su supervisión timonee el barco en algún momento. En un viaje de varias horas, y al no haber dos timoneles habilitados a bordo, habrá que fondear para ir al baño y luego levantar el ancla y seguir viaje.
Muchas salidas en veleros o lanchas pueden durar cuatro, seis y más horas, sin hablar de cruces al Uruguay, durante los cuales es natural comer y a veces cenar con la ingestión de alguna bebida alcohólica, que es siempre bienvenida cuando hace frío y que difícilmente sea tomada en exceso, por el malestar que puede causar a quien navega."
Fernando C. Müller
DNI 4.418.143
28/09/10
LA NACION
