La información recabada se usará para combatir el terrorismo y el tráfico ilegal. Los agentes de frontera llevan años recibiendo de los migrantes valiosos testimonios sobre terrorismo y redes de tráfico que hasta ahora nadie procesaba.
La información recabada se usará para combatir el terrorismo y el tráfico ilegal. Los agentes de frontera llevan años recibiendo de los migrantes valiosos testimonios sobre terrorismo y redes de tráfico que hasta ahora nadie procesaba.
La nueva agencia europea de fronteras —antigua Frontex— almacenará en adelante datos personales de extranjeros arribados a la UE que puedan ofrecer pistas sobre los traficantes que los transportaron o sobre potenciales actividades terroristas de las que hayan tenido conocimiento. Tras dos experiencias piloto realizadas en España y en Italia, esta práctica se generalizará, según ha avanzado este miércoles el director de la agencia de fronteras, Fabrice Leggeri.
El personal de Frontex se despliega en diferentes operaciones marítimas y terrestres en toda Europa, principalmente cuando se detecta alguna anomalía, para reforzar el control de fronteras. “Llevamos 10 años realizando entrevistas a migrantes y solo ahora hemos empezado a recoger datos personales”, ha lamentado Leggeri en un encuentro con periodistas. Hasta el momento, Frontex tenía un mandato muy acotado sobre el uso de datos personales. Pero con el nacimiento de
Para generalizar esta práctica a partir del próximo enero —primero en Grecia y después en el resto de operaciones— ha sido esencial el “gran éxito obtenido en Italia y España”, en palabras de Leggeri. El personal de la agencia de fronteras ha procesado información de migrantes en tres operaciones contra las llegadas irregulares que la agencia desarrolla en España. Se trata de Minerva, que vigila desde julio los puertos de Algeciras, Tarifa y Ceuta, de Indalo (en aguas de Cádiz, Málaga, Granada, Almería y Murcia) y Hera (en aguas canarias y senegalesas).
Como ejemplos de esos datos que ahora se requieren a los migrantes, Leggeri ha citado los números de contacto que les proporcionan los traficantes y otras pistas que puedan conducir a ellos. Fuentes de la organización aseguran que, en su travesía, en ocasiones los migrantes acumulan también información sobre potenciales amenazas terroristas. Y al llegar a la frontera la relatan a quien los entrevista, pero hasta ahora no había un procedimiento sistemático para explotarla. El riesgo radica en que esos testimonios puedan perjudicar a quien los proporciona, pero Frontex asegura que en ningún caso se asociarán los detalles ofrecidos con quien los ha facilitado.
Aunque la agencia de fronteras ya podía desde 2011 procesar algunos datos, las dudas sobre qué podía utilizarse han retrasado estas prácticas. Pero la crisis de refugiados, especialmente aguda en 2015, y los actos terroristas que sacuden el continente han agilizado estas prácticas. Europol ya lleva meses con agentes desplegados en algunos puntos fronterizos para detectar a posibles terroristas. La misión ahora de Frontex será recabar datos para “llevar ante la justicia a los criminales, que muchas veces no tienen nada que ver con la migración irregular”, ha precisado el director.
La agencia de fronteras constata que el punto crítico de los cruces fronterizos está ahora en Italia. Como ejemplo de cómo el negocio prolifera con condiciones cada vez más precarias para los migrantes, Leggeri ha explicado que las barcazas interceptadas transportan ahora a una media de 160 personas, frente a las 100 de hace un año. Y algunas veces el combustible con que las alimentan ni siquiera basta para abandonar aguas libias, lo que implica que las barcas de salvamento tienen que alcanzar territorio libio para rescatar a los migrantes. (Por Lucía Abellán; El País – España)
14/10/16

