En el océano alrededor del Polo Sur se extinguirá en los próximos siglos el krill, una importante fuente de alimentación de ballenas, pingüinos y otras especies animales, por la acidificación de los mares a raíz del aumento de la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera.
En el océano alrededor del Polo Sur se extinguirá en los próximos siglos el krill, una importante fuente de alimentación de ballenas, pingüinos y otras especies animales, por la acidificación de los mares a raíz del aumento de la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera.
Esto fue pronosticado por biólogos encabezados por So Kawaguchi del Antarctic Climate and Ecosystems Cooperative Research Centre en Tasmania, en un artículo publicado en la revista Nature Climate Change.
Para el año 2100, en algunas regiones podría nacer la mitad de ejemplares de krill, un pequeño crustáceo de alto valor nutritivo, en comparación con la actualidad. Si no se reduce la emisión de dióxido de carbono, la población de krill en los mares antárticos podría colapsar para el año 2300, lo que tendría consecuencias devastadoras para todo el ecosistema.
Kawaguchi y colegas investigan desde hace alrededor de una década el krill (Euphausia superba). La futura concentración de dióxido de carbono en el agua de mar alrededor del continente antártico podría ser heterogénea, tanto horizontal como verticalmente. Esto implica que el agua podría presentar una acidificación diferente a diferentes profundidades y en distintos lugares. Por este motivo, los expertos realizaron mapas de riesgo, en los que se ve que el mar de Weddell y a lo largo de la costa oeste del continente la situación será particularmente crítica para el año 2100.
08/07/13
LA PRENSA (Panamá)
