Sin duda que la Antártida es un continente con numerosas potencialidades por descubrir. Y en ese empeño de futuro, Chile y China comparten una vez más intereses comunes y complementarios.
Sin duda que la Antártida es un continente con numerosas potencialidades por descubrir. Y en ese empeño de futuro, Chile y China comparten una vez más intereses comunes y complementarios.
Durante febrero pasado, el Instituto Antártico Chileno y el Primer Instituto de Oceanografía de China, firmaron un Memorándum de Entendimiento que apunta a fomentar la investigación científica conjunta, teniendo en cuenta la experiencia de ambos países en el continente helado.
El acuerdo permitirá a Chile tener acceso a tecnología de punta, posibilitando una colaboración efectiva en materias antárticas, incluidas expediciones y trabajo de laboratorio, así como la difusión de logros en instancias internacionales o publicaciones científicas.
Al mismo tiempo, ambas instituciones estarán en condiciones de generar diferentes espacios de intercambio, como congresos, simposios, reuniones bilaterales y talleres, entre investigadores, estudiantes o personal logístico de uno y otro país.
A diferencia de naciones como Chile, Argentina o Estados Unidos, que establecieron bases antárticas a partir de las décadas de 1940 y 1950; no fue hasta 1985 que China pisó por primera vez este gigantesco y frío territorio, dos años después de haber ingresado al Tratado Antártico.
Desde entonces no ha parado de invertir ingentes sumas de dinero en establecer nuevos complejos, y aumentar su presencia en el continente. En las últimas tres décadas, alrededor de seis mil profesionales chinos han visitado la región, mientras que en el período 2001-2016, el país asiático invirtió cerca de US$45 millones en proyectos.
Es más, recién en 2014, China inauguró su cuarta base antártica, con planes ya de construir la quinta, lo que revela una fuerte voluntad geopolítica de influir en el futuro desarrollo del polo sur. (Juan Esteban Musalem – LA TERCERA)
10/06/2018

