A Tettamanti le salieron benefactores (Mar del Plata)

A Tettamanti le salieron benefactores (Mar del Plata)

CaIPA y CEPA harán un “esfuerzo” para dragar en forma privada la zona de los diques flotantes, en el Espigón 7. Por falta de calado, ambos diques han perdido posibilidades de reparar grandes barcos.

CaIPA y CEPA harán un “esfuerzo” para dragar en forma privada la zona de los diques flotantes, en el Espigón 7. Por falta de calado, ambos diques han perdido posibilidades de reparar grandes barcos.

Como si la capacidad de asombro en la actividad pesquera y portuaria marplatense fuera a agotarse con la detección del resto náufrago de 30 toneladas que una draga dejó abandonado en el fondo del canal principal de acceso vaya uno a saber cuándo, nuevas noticias amplían el límite de tolerancia.

Esta vez la novedad tuvo forma de un documento hecho público por las autoridades de la Cámara de la Industria Pesquera Argentina (CaIPA) y del Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas (CEPA), donde expresan su deseo de colaborar con el dragado en el Espigón 7 de la terminal portuaria.

Dicha zona es clave dentro del mapa del puerto. Ahí extiende sus dominios el ingeniero Horacio Tettamanti, empresario naval, funcionario nacional como subsecretario de Puertos y Vías Navegables y representante de la Provincia de Buenos Aires en el CFP, a través de la empresa Terrena, controlada por SPI Astilleros.

Los activos principales de Terrena son dos diques flotantes con los que se transformó en el principal operador en el negocio de las reparaciones portuarias. La falta de dragado en la boca del puerto y el continuo aporte de deriva de litoral sobre el espejo interior,  le quitó operatividad a los diques, que operan con menos peso debido a los riesgos que corren de quedar embancados en sus celdas.

Tettamanti bien podría dragar la zona con fondos propios para mejorar la operatividad y nivel de prestaciones a la flota nacional e internacional que acostumbraba a subir a los Mossdok I y Mossdok 2000. Podría usar lo que se ahorró por no cumplir con su compromiso como permisionario del Espigón. Los barcos semihundidos que extraería a cambio del uso de la parcela, los terminó retirando el gobierno nacional.

Pero el empresario/funcionario encontró benefactores en las cámaras de la pesca. Tal vez pagando algún favor por la merluza que le autorizaron pescar a los congeladores, o de puro altruismo, vaya uno a saber, los armadores pagarán un dragado privado en la zona de los diques flotantes.

Las cámaras manifestaron “estar dispuestas a realizar un esfuerzo para trabajar y colaborar en conjunto con las otras entidades que utilizan dicho puerto, para realizar en forma privada el dragado del área comprendida en torno al Espigón 7, donde dispondremos de otra alternativa complementaria en materia naval”, según expusieron en el comunicado que firman Fernando Rivera y Guillermo Ferreyra, por CaIPA y CEPA, respectivamente.

Qué necesidad tenían las cámaras de haber pública la alianza con el multifacético Tettamanti. Este medio no pudo encontrar ningún teléfono abierto de los representantes de la patronal para encontrar explicaciones.

No sería raro que en los próximos días la draga china se posicione en cercanías de los diques de Tettamanti para comenzar a retirar sedimentos de las celdas y el comunicado oficie de paraguas protector. Lo pagan las empresas, aunque en realidad los fondos salen de las arcas públicas. “Todo puede pasar en el puerto marplatense”, evaluaba ayer un analista ante la consulta de este medio.

Los armadores aseguraron que la obra es “clave” para una ciudad como Mar del Plata, “una de las más importantes de la Provincia de Buenos Aires y una de las más activas del sudeste bonaerense”.

Oscilante la opinión que los armadores tienen de la ciudad y su puerto, ya que más de una vez han plasmado críticas por la falta de dragado y la imposibilidad de poder exportar desde acá.

La “ciudad activa” tiene vedado el ingreso de buques portacontenedores desde hace 30 meses, lo cual ha obligado a muchas empresas que conforman las cámaras a perder varios millones de dólares en sobrecostos de logística.

Y seguirán perdiendo ya que pese al dragado de la boca, las navieras no regresarán hasta tanto no draguen el muelle de ultramar. Hasta ahora no se sabe quién dragará esa zona, con qué draga, cuándo, a qué costo y cuánto demandará la tarea. (Por Roberto Garrone, Revista Puerto)

11/12/14

 

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