A 128 años del fallecimiento del “caballero del mar”: Luis Piedra Buena

A 128 años del fallecimiento del “caballero del mar”: Luis Piedra Buena

Nació y murió en agosto. Y para homenajearlo, se instauró el 10 como el Día de la Isla de los Estados, ese pedazo austral de tierra argentina que exploró, defendió y donde socorrió a decenas de náufragos. La hazaña de un hombre de la Patagonia.

Nació y murió en agosto. Y para homenajearlo, se instauró el 10 como el Día de la Isla de los Estados, ese pedazo austral de tierra argentina que exploró, defendió y donde socorrió a decenas de náufragos. La hazaña de un hombre de la Patagonia.

Patriota ferviente y marino extraordinario, Luis Piedra Buena fue recibido por los presidentes Mitre, Sarmiento y Avellaneda y llegó a ser distinguido por la reina de Inglaterra, el káiser de Alemania y el presidente de los Estados Unidos.

Fue un gran embajador en el por entonces lejano sur de nuestro país, al que se le daban sólo instrucciones verbales y se le pagaba con honores y concesiones. Piedra Buena fue promotor incansable de la Patagonia austral y llamó siempre la atención de las autoridades argentinas con respecto a la necesidad de poblarla. Pero no pudo ser testigo del proceso de ocupación de Santa Cruz, que se inició dos años después de su muerte.

El inicio de su incansable tarea como defensor de los derechos argentinos en la Patagonia austral podría situarse alrededor de 1859, cuando fundó un establecimiento comercial para el trueque de mercaderías con los indios tehuelches, en la isla Pavón (próxima a la desembocadura del río Santa Cruz), y habilitó además un puesto de apoyo en puerto Cook (isla de los Estados). Su asentamiento era el único lugar civilizado al sur de Carmen de Patagones. Allí izó la bandera argentina y defendió la soberanía nacional al sur del Santa Cruz.

Su presencia constituyó uno de los más poderosos argumentos esgrimidos por Argentina en la definición del trazado de la frontera con Chile. (en 1881, tras 22 años de su permanencia en la Patagonia austral, Argentina y Chile firmaron un tratado de límites).

Aquí se socorre a los náufragos
En 1862, en uno de sus tantos viajes, llegó hasta el Cabo de Hornos y dejó grabado en un peñasco: "Aquí termina el dominio de la República Argentina. En la Isla de los Estados (puerto Cook) se socorre a los náufragos. 1863. Capitán L. Piedra Buena”.

En 1864 fue nombrado Capitán Honorario de la Marina Nacional y en 1868, cuando el gobierno otorga las primeras concesiones de tierra en el sur, le son entregadas en propiedad a Piedra Buena la isla Pavón y la isla de los Estados, en reconocimiento a sus méritos marítimos, tanto humanitarios como de reafirmación de la soberanía argentina sobre las tierras australes.

Como salvador de náufragos, intervino en siete salvamentos oficiales y muchos otros no registrados. Socorrió a más de doscientos infortunados navegantes desde que llegó por primera vez a la isla de los Estados, en agosto de 1847, con sólo 14 años de edad.

Sus navegaciones por mares tempestuosos con pequeñas naves como el “Luisito”, de sólo 11 metros de eslora, son verdaderas hazañas.

Una anécdota heroica
El 10 de marzo de 1873 su gran embarcación, el “Espora”, estaba fondeado frente al lugar que Piedra Buena llamaba bahía de las Nutrias cuando un fuerte temporal le hizo perder las anclas. Intentó varar el barco en la playa pero dio contra las rocas y se hundió. Piedra Buena y sus ocho hombres lograron llegar a la costa y durante los siguientes tres días intentaron rescatar, sin éxito, lo que quedó del barco.

Entonces Piedra Buena decidió construir uno nuevo con los restos del naufragio y las maderas que encontraron en la isla. Contaba con elementos muy precarios: una sierra grande, otra chica y un par de hachas de mango corto. Debieron además abastecerse de alimentos y construir un refugio que los reparara de las inclemencias del clima.

El 16 de marzo se tendió la quilla de lo que sería una nueva embarcación más pequeña. Del “Espora” utilizaron el timón, el mástil, las bombas, las velas, la cabuyería y muchas de las maderas. Y a falta de brea o alquitrán emplearon grasa de pingüino.

El 18 de marzo, el “Luisito” (así bautizado en recuerdo del hijo del capitán) zarpó hacia Punta Arenas, adonde llegó nueve días después.

Por hazañas como ésta, el presidente Julio Argentino Roca le otorgó, en 1878, el grado de teniente coronel de la Marina.

11/08/11
GACETA MARINERA

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