Usan un sistema de monitoreo satelital para proteger al delfín franciscana (Buenos Aires)

Usan un sistema de monitoreo satelital para proteger al delfín franciscana (Buenos Aires)

Es una especie que nada en aguas costeras y propensa a caer en las redes de pesca. Este mes, un grupo de expertos capturó y “marcó” cinco ejemplares en Bahía San Blas. Antes lo habían hecho en la Bahía de Samborombón. Trabajan junto a pescadores y especialistas extranjeros.

Es una especie que nada en aguas costeras y propensa a caer en las redes de pesca. Este mes, un grupo de expertos capturó y “marcó” cinco ejemplares en Bahía San Blas. Antes lo habían hecho en la Bahía de Samborombón. Trabajan junto a pescadores y especialistas extranjeros.

Es sensiblemente más pequeño que el resto de los de su estirpe y, a diferencia de ellos, no ensaya saltos acrobáticos. Se mueve solitario o en grupos de tres a seis ejemplares, y sale a respirar durante unos pocos segundos, lo que hace que su observación resulte complicada.

Se sabe que el delfín franciscana nada cerca de la costa y que es tan bonaerense como el mismísimo Conurbano. También, que arrastra la desdicha de pertenecer al grupo de especies a las que se considera vulnerables.

Es por eso que un grupo de ecologistas argentinos, nucleados en Aquamarina, trabaja junto a especialistas extranjeros en la conservación de esta especie que afronta una ecuación preocupante. Veamos: cada año mueren más de 1.000 individuos atrapados accidentalmente en redes de pesca, y eso supera el potencial reproductivo de la especie.

Ese centro de estudios en ciencias marinas que tiene su sede en Pinamar acaba de iniciar ahora su cuarta campaña de captura, marcado, liberación y monitoreo de delfines, en la que incorporó transmisores satelitales con registros de profundidad. Estos permitirán conocer los patrones de movimiento y buceo.

“El estudio comenzó durante 2005 en la Bahía de Samborombón (donde el Río de la Plata se encuentra con el mar). Pero este año se trasladó a las aguas costeras de Bahía San Blas” (en sur de la Provincia), dijo a Hoy Guillermo Fidalgo, miembro de aquella entidad.

“Teníamos permiso para marcar a siete ejemplares, pero nos pareció suficiente hacerlo con cinco (…) y ya están mandando información que será de gran utilidad para conocerlos mejor”, agregó.

El seguimiento satelital es quizá el capítulo más interesante del proyecto de conservación que se puso en marcha hace más de 10 años.

Las investigaciones van de la mano de una serie de esfuerzos para minimizar el impacto de las actividades humanas sobre la población de esta variedad a la que también se conoce como delfín del Plata. Entre ellos, las pruebas experimentales con sistemas de alarmas en las redes y los métodos de pesca alternativos como los espineles.

Los pescadores desempeñan su papel en todo esto, y de hecho son parte activa del proyecto.

En ese sentido, Néstor Roche (pescador artesanal de Los Pocitos) destacó que “para los que pescan en Bahía San Blas es muy importante colaborar en el proyecto, y conocer el verdadero impacto de las redes en los delfines. Estamos tratando de acercarnos a la comunidad, escuelas y centros de investigación, por lo que nos pareció oportuno trabajar en esta campaña”.

Otro de los que suman sus esfuerzos al proyecto es Randall Wells, investigador del Chicago Zoological Society y del Mote Marine Laboratory (EEUU), que explicó que se apunta a “extender los conocimientos acerca del comportamiento de esta especie”, ya que cuanto más se sepa de ella más fácil será ayudarla.

Son delfines que están adaptados para vivir tanto en el río como en el mar, y que no recorren grandes distancias.

El objetivo

También se refirió al tema el director de Aquamarina, Pablo Bordino, que expresó: “Cumplimos el objetivo de colocar transmisores satelitales que permiten conocer la posición, profundidad y tiempo de buceo de esos animales”.

“Queremos -dijo- mejorar las estimaciones de abundancia, conocer el impacto de artes de la pesca en el buceo de los animales y encontrar soluciones”.

Según se indicó, la captura y marcado de los delfines se llevó a cabo respetando un riguroso protocolo de seguridad tanto para el personal involucrado en las tareas como para estos animales, a los que se considera “el único nexo entre los delfines de río y los de mar”.

Se trata de un género que también se ve amenazado por la contaminación, y la competencia por el alimento con la actividad pesquera.

Además, se suma el agravante de que son las hembras y los juveniles los más propensos a caer en las redes de pesca que se usan no sólo en la Provincia, sino también en Brasil y en Uruguay.

Es por eso que la iniciativa apunta a investigar su comportamiento, a implementar campañas de conservación a través de la educación ambiental y a proponer normas de protección.

La comunidad centró un interés efímero en la existencia de esta especie cuando, en el verano de 2007, se vio sorprendida por la aparición de nueve ejemplares muertos en las playas de Mar de Ajó.

Pero aquel grupo de ecologistas ya venía luchando contra esta inquietante tendencia que se propuso revertir.

20/03/08
HOY

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