Un logro cooperativo para los estibadores del Puerto (Mar del Plata)

Merece todos los encomios que cooperativas del puerto, cuando el conflicto entre sectores sindicales victimiza, principalmente, a los que sólo tienen salario cuando trabajan, gestionen soluciones para la urgencia diaria de la comida en esos hogares.

Merece todos los encomios que cooperativas del puerto, cuando el conflicto entre sectores sindicales victimiza, principalmente, a los que sólo tienen salario cuando trabajan, gestionen soluciones para la urgencia diaria de la comida en esos hogares.

Esta página ya se había ocupado, hace varios meses, de la conquista alcanzada conjuntamente por la Federación de Cooperativas del Puerto (Fecooport) y el Sindicato Unido Portuario Argentino (SUPA) que nuclea a los estibadores del puerto. Mientras arrecia justicieramente el embate de los que valen de “las cooperativas truchas” para no regularizar a los trabajadores otros se ocupan de prestigiar a cooperativas y al sindicato, incorporando a los trabajadores de ambas ramas a la entidad gremial con todas sus derechos y prerrogativas.

Ahora, ratificando esa voluntad de estar al servicio de los que trabajan, gestionaron -tarea conjunta de Carlos Sepúlveda y Javier Elguero por las cooperativas de pesca y Juan Carlos Ferreyra por el Supa,entre otros- aportes que alivien la dramática situación de hogares donde ya se habían agotado todas las posibilidades de cubrir las necesidades alimentarias mínimas. No hubo piquetes, ni aprietes sino un debate abierto para plantear ideas y fue respaldada la de acudir a la Confederación Argentina de Cooperativas de Trabajo para solicitar su asistencia en este acuciante escenario planteado por la intransigente postura de otras entidades que no advierten quienes son los más indefensos.

Rápidamente la Confederación planteó el aporte de un importante subsidio monetario. Los dirigentes marplatenses con un criterio de servicio envidiable encontraron otra variante: que el dinero no se vuelque en efectivo a los afiliados y asociados. Se corría el riesgo de que el aporte fuera desviado o sirviera a aprovechados mercaderes de ocasión. Lo ideal sería comprar y repartirlos, pero otros inconvenientes como qué víveres, por ejemplo, porque las familias tienen diferentes gustos y necesidades.

Finalmente y teniendo en cuenta que el funcionario nacional a cargo de del manejo de cooperativas siempre expresa la conveniencia de la interrelación, recurrieron a la Cooperativa Obrera. Se pulieron mecanismos y de tal modo se concertó la entrega a cada uno de una chequera con bonos para las compras. Estos no podrán incluir bebidas alcohólicas. Se censó cuidadosamente a los asociados y afiliados de las cooperativas -18 en total- y la entrega de las chequeras comenzó de inmediato. Durante el fin de semana ya se vio a los ufanos estibadores haciendo sus compras en la flamante sucursal comercial. Hoy está previsto que reciba sus bonos la última remesa de trabajadores, para completar las más de 880 personas que en las próximas semanas verán que la inquietud de la comida diaria desaparecerá de la mesa familiar. Pero resta señalar otro de los beneficios logrados: la provista llegará con sensibles rebajas porque estos dirigentes cabales, además de las de las concedidas por la Cooperativa Obrera y a través de los contactos establecidos a nivel nacional, hasta del IV consiguieron consideraciones especiales.

Por Gerardo Gómez Muñoz

17/07/12

LA CAPITAL

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