Según cifras del ICB-Argentina, el 76,8% de los animales observados en 2008 presentaban las marcas. El aumento en los ataques se puede atribuir a una mayor cantidad de residuos urbanos y pesqueros.
Según cifras del ICB-Argentina, el 76,8% de los animales observados en 2008 presentaban las marcas. El aumento en los ataques se puede atribuir a una mayor cantidad de residuos urbanos y pesqueros.
La cadena BBC-Mundo difundió un informe sobre los ataques de las gaviotas a las ballenas en el área Península Valdés. Los videos ya se pueden observar en Internet, en la página del Instituto de Conservación de las Ballenas (ICB) en Facebook.
“En lo que parece un fenómeno único en el mundo, las gaviotas cocineras en Península Valdés, picotean el lomo de las ballenas francas australes vivas mientras éstas flotan en el mar, en un intento por alimentarse de la piel y de la grasa de estos mamíferos. El ataque de las gaviotas puede dejar huecos en el cuerpo de las ballenas de hasta medio metro de largo”; señala el informe. “El picoteo afecta a las ballenas, cuya reacción es la de arquearse inmediatamente tras el dolor que produce el ataque. Pero la situación afecta también a las crías, que son más vulnerables. El lomo de algunas de ellas, podrían asemejarse a un ‘queso Gruyere’, según los expertos, debido al número de lesiones que presentan”.
La coordinadora general del ICB-Argentina, Roxana Schteinbarg, le dijo a BBC Mundo que el aspecto que más preocupa a la comunidad científica es que este hostigamiento produce alteraciones en el comportamiento de estos mamíferos.
Debido a los continuos ataques, las ballenas pasan mucho tiempo (un 30 por ciento del día) escapando de las gaviotas, utilizando energía que deberían estar dedicando al amamantamiento de sus crías.
Península Valdés es un área de reproducción y crianza de ballenas: madres y crías pasan la mayor parte del tiempo descansando, en plena lactancia; hasta que se den las condiciones de migrar hacia las áreas de alimentación. Durante este tiempo, no se alimentan sino que viven de la energía acumulada en su capa de grasa. Y no son sólo las madres las que sufren el desgaste. También las crías -que deberían estar siendo amamantadas y reposando- gastan energía huyendo del hostigamiento y tienen visiblemente un menor peso. “Esto nos da temor por la supervivencia de las ballenas y sus crías”, señaló preocupada Schteinbarg.
Sin embargo, el impacto del picoteo de las gaviotas sobre el lomo de las ballenas también ha provocado un cambio en la posición de descanso de estos mamíferos: “hace unos 20 años, cuando las ballenas francas descansaban, parecían grandes submarinos en la superficie y ahora la gran mayoría de los adultos ha tomado una posición de galeón, o sea, arqueada para dejar una menor superficie expuesta al ataque de las gaviotas”, relató la investigadora.
Más picoteos
Según las cifras del ICB de Argentina, cuya investigación se centró en el seguimiento visual a pares de madres y crías con el uso de binoculares y telescopios, la proporción de ballenas con marcas producidas por el picoteo de gaviotas entre 1974 y 2008 aumentó a ritmo constante: del 1% de ballenas en 1974 al 37,8% en 1990; un 67,6% en 2000 y el 76,8% en 2008.
El aumento en los ataques se puede atribuir, de acuerdo con Roxana Schteinbarg, al incremento de la población de gaviotas; atraídas a su vez por la mayor la cantidad de residuos -tanto urbanos como pesqueros- en el área.
Entre los métodos propuestos para poner fin al fenómeno, se encuentra el de asustar a las gaviotas a través de sonidos para que se alejen de las ballenas, pero la gaviota –que es también una especie autóctona- es sólo parte de la diversidad de aves en la zona, por lo que otras especies también podrían verse afectadas.
Schteinbarg indicó que aunque las autoridades de la provincia del Chubut han tomado medidas vinculadas al manejo de los desechos, el problema del hostigamiento de las gaviotas a las ballenas ya está establecido.
08/07/09
EL CHUBUT

