Trastienda de una renuncia clave en Puerto La Plata

La política no premia gestiones. Las engulle. Franco Laporta, ex titular de Loterías y Casinos de la provincia de Buenos Aires (en época de Felipe Solá), se haría cargo de la presidencia del consorcio de gestión de un puerto clave como el de La Plata, tras la renuncia del presidente Daniel Rodríguez Paz.

La política no premia gestiones. Las engulle. Franco Laporta, ex titular de Loterías y Casinos de la provincia de Buenos Aires (en época de Felipe Solá), se haría cargo de la presidencia del consorcio de gestión de un puerto clave como el de La Plata, tras la renuncia del presidente Daniel Rodríguez Paz.

En el reacomodamiento de piezas de un tablero tironeado de un lado por Daniel Scioli, y del otro por Gabriel Mariotto, Rodríguez Paz tal vez paga por ser tan “konfeso”.

La Plata venía sumando puntos como nueva promesa del sistema portuario argentino. Si la política no hace todo para impedirlo, debería ofrecerles a las cargas argentinas una terminal de contenedores “pulmón” para Buenos Aires, más nuevos sitios de atraque.

Pero Tecplata no tomó a bien la decisión y aparentemente tampoco los sindicatos. “Este puerto, tradicionalmente conflictivo, venía de cinco años sin paros”, resumía un funcionario platense.

Rodríguez Paz llegó al puerto de la mano de Carlos Kunkel. Solá le había pedido alguien para el puerto, y Kunkel recordó a este economista, especializado en geografía económica y productiva, con quien había estado preso durante el Proceso.

“Esto es una boludez. No tienen oposición y se ponen a jugar al baile de la silla”, espetó, tras reflexionar sobre la disputa entre un gobernador que busca incorporar a su gabinete a políticos o ex intendentes que sumen votos (como Laporta en San Miguel, Breitenstein en Bahía Blanca, Arlía en Brandsen y Ferré en Dock Sud y Avellaneda) y su vicegobernador, que parece puesto sólo para pelearlo.

En Puerto La Plata opera Copetro, YPF y varias automotrices. Este año debería estar lista la terminal de contenedores Tecplata, pero su inauguración llegará recién en 2013. “Es un consorcio con acuerdos desde la Presidencia hasta los privados y los trabajadores “, agregó el funcionario.

Los puertos, al no ser una cuestión de Estado, dependen sólo de gestiones aisladas. A merced de la política que no premia las gestiones, las engulle.

Por Emiliano Galli

20/03/12

LA NACION

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