No había capitán de armada, nacional o extranjera que no dejara de sorprenderse por la multitudinaria convocatoria de Velas de Sudamérica 2010, el encuentro y la regata internacional de grandes veleros que inauguró los festejos por el Bicentenario, organizado por las armadas argentina y chilena.
Pero la posibilidad única de conocer las entrañas de la Fragata Libertad lo eclipsó todo. Gracias a la impecable reparación que se le hizo entre 2005 y 2007, en Astilleros Río Santiago (el mismo que la engendró en 1963), miles de turistas desfilaron por su cubierta, que luce la teca de Birmania oportunamente recuperada por el astillero, sus tres (o cuatro, contando el bauprés) palos y sus 27 velas.
02/03/10
LA NACION

