El ya remanido esquema de fresqueros contra congeladores como tesis para buscar una solución a la crisis de la pesca no resiste el más mínimo análisis cuando se piensa en verdad como remediar una situación que termina afectando a ambas flotas por igual.
El ya remanido esquema de fresqueros contra congeladores como tesis para buscar una solución a la crisis de la pesca no resiste el más mínimo análisis cuando se piensa en verdad como remediar una situación que termina afectando a ambas flotas por igual.
Cualquier solución para el sector pesquero argentino en el largo plazo, como bien señalan algunos, debe apuntar a la obtención de menor cantidad de pescado.
Pero para que esta solución biológicamente sustentable también abarque el factor económico debe estar ineludiblemente acompañada de un mayor valor agregado sobre cada tonelada de pescado capturada.
Las empresas que ya trabajan estos aspectos señalan que el “valor agregado” a los productos también se traduce en un “costo agregado” a los mismos.
Por lo tanto este costo agregado debe ser acompañado por un incentivo por parte del Estado que con premios y castigos marque un camino claro.
Pero como gran parte de las medidas se parecen más a un resorte que a una flecha que defina un rumbo, los representantes empresarios y gremiales deben conformarse con soluciones de corto plazo que terminan reflejadas en eslóganes vacíos de contenido pero con buen marketing para los oídos de aquellos que se tientan en comprar soluciones fáciles.
No vendrá, seguro, de la mano de las descargas fraguadas y el trabajo en negro el ingreso a los mercados internacionales con productos de alto valor o listos para la góndola.
No saldrá de plantas con piso de tierra y portones sin nombre, con fileteros “asociados” a una pseudo cooperativa y dueños con domicilio desconocido, el almuerzo de un alemán o la cena de una francesa.
Estos productos nacerán de inversiones genuinas, nacionales o extranjeras, con buques adecuados y legales, fresqueros o congeladores, y de plantas aprobadas con trabajo en blanco, en la Patagonia o en Mar del Plata.
Y serán los empresarios en serio, junto a los funcionarios en serio, quienes logren nuevos mercados e impongan la marca Argentina en los productos pesqueros que el mundo ya demanda.
Por Tedy Woodley
17/03/08
PESCA & PUERTOS
