Sin la carga no tienen sentido los buques

El Consejo Europeo de Cargadores data de principios de los 60 y representa hoy a unas 100.000 empresas.

El Consejo Europeo de Cargadores data de principios de los 60 y representa hoy a unas 100.000 empresas.

Es tal vez el mejor ejemplo del lobbying : está asentado en Bruselas, sede de los órganos de gobierno de la Unión Europea. Además de la Comisión Europea, Bruselas es la ciudad sede de un inmenso abanico de asociaciones y cámaras empresarias de todo tipo, europeas y extranjeras.

"Nuestros desafíos son que la cadena de abastecimiento mantenga bajos los y bien alto la eficiencia. Buscamos transparencia en los procesos y alertar sobre los problemas para elaborar planes de contingencia a tiempo. Buscamos influir en la formulación de políticas y en la toma de decisiones. Tenemos el rol de representación, y es algo apreciado por la Comisión Europea", explicó Nicolette Van Der Jagt, secretaria general del consejo.
 
Para la directiva europea, la crisis representa una oportunidad para que el cargador cambie la forma de hacer negocios y procure relaciones duraderas con los armadores. "Sin la carga no tienen sentido los buques", lanzó, tras agregar: "Necesitamos crear conciencia respecto de los fletes".

Limitaciones

Los cargadores europeos aceptan sus limitaciones también, por ejemplo, en las políticas portuarias. No pueden llegar tan lejos. "Hay costos que van directamente a la carga. Nosotros pedimos que en vez de preocuparse por la congestión, arreglen los sobrecostos. Quisimos una vez tener la posibilidad de operar nosotros mismos nuestra carga en los puertos, y enfrentamos fuertes paros y manifestaciones en nuestras oficinas. Los sindicatos tienen mucho poder". Demasiadas coincidencias…

Nicolette asumió que si bien la carga puede ser dueña de la mercadería, nada puede hacer en la elección del puerto que hacen las navieras, o en su decisión de qué tipo de buque asignar a cada ruta? "No hay alternativas, no nos consultan sobre el tamaño de barco que van a usar o ni tampoco cuando construyen barcos más grandes, que obligará a más servicios feeder y a más costos por transbordos. Es irrelevante para las líneas que la carga prefiera el puerto más cercano a su fábrica", lamentó.

En Europa, la congestión es un dolor de cabeza que no desaparece con la caída del comercio. El muy desarrollado tráfico de barcazas choca con la prioridad de paso que tienen los buques más grandes. En las antípodas del Atlántico, hay congestión hidroviaria.

05/05/09
LA NACION

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