(FNM) Indudablemente, BP y sus socios, junto con el propietario de las plataformas Transocean y varias compañías de ingeniería tales como Halliburton, que estuvieron involucradas con la “Deepwater Horizon” enfrentarán todos, masivos reclamos por daños generados por el accidente, cuya resolución en sede judicial tomará años.
(FNM) Indudablemente, BP y sus socios, junto con el propietario de las plataformas Transocean y varias compañías de ingeniería tales como Halliburton, que estuvieron involucradas con la “Deepwater Horizon” enfrentarán todos, masivos reclamos por daños generados por el accidente, cuya resolución en sede judicial tomará años.
Una sensata decisión de la administración estadounidense, en repuesta a un pedido de BP, fue la designación del Presidente Barack Obama de Kenneth Feinberg, como administrador independiente del fondo de USD 20.000 millones, para supervisar el proceso de reclamos y minimizar la acción legal en los casos que no impliquen demandas conjuntas.
BP puede obviamente afrontar todos los reclamos razonables por costos de daños y limpieza. No obstante, las repercusiones para las industrias petroleras y de transporte marítimo podrían llegar a ser enormes.
Por un lado, BP hizo un gran descubrimiento de petróleo y gas en aguas inexploradas del Golfo de México, del tipo de los que en las viejas películas se celebraba con los operadores contemplando la salida del chorro de petróleo y los inversores restregándose las manos en señal de éxito.
Si se hubiera mantenido bajo control, este pozo habría producido USD 1.300 millones de ingreso anual. Y con varios otros pozos que se perforaran en el área la cifra podría multiplicarse diez veces, en 10 años.
Esto, combinado con la exploración más al sudoeste de ExxonMobil y otras compañías, podría confirmar la existencia debajo del suelo del Golfo, de suficiente petróleo y gas como para reemplazar en el 2025 a las importaciones provenientes de Medio Oriente. China también está explorando frente a las costas de Cuba, y los brasileros tienen un inmenso programa propio frente a sus costas en el Atlántico.
La moratoria sobre perforaciones en aguas profundas y la cancelación de nuevas concesiones dispuestas por la administración Obama, sin ninguna consulta con la industria petrolera o los proveedores de servicios en la costa del Golfo, habla del deseo del gobierno de poner todas esas actividades bajo su control.
Peor aún, el Congreso controlado por los demócratas está proponiendo remover el límite de responsabilidad establecido en OPA 90 (Ley de Contaminación por petróleo), y sus enmiendas subsiguientes.
Esto afecta directamente no solo a las compañías petroleras, sino a las navieras dedicadas al transporte de crudo, productos y combustible bunker dentro de los EEUU.
Sin límites de responsabilidad, los armadores se verán impedidos de obtener seguros de riesgos contra terceros, o de proveer los Certificados de Responsabilidad Financiera requeridos por el Servicio de Guardacostas para todos los viajes hacia los EEUU.
Adicionalmente, los fondos suplementarios para contaminación petrolera se extinguirían completamente en el caso de un derrame mayor de un buque tanque, lo que llevaría a aseguradores y a la banca a restringir a los armadores el movimiento hacia los EEUU.
Esta saga está lejos aún de su resolución, y es el resultado de un muy desafortunado accidente que pudo haberse evitado. La investigación de las causas y la discusión sobre las responsabilidades se extenderán por varios años, pero es importante que las lecciones sean aprendidas por todas las partes, tanto de la industria como del gobierno.
No vamos a poder reemplazar a los combustibles fósiles para el transporte, por al menos otra generación, y aun cuando el gas natural se ofrece como una fuente de energía limpia, su búsqueda y extracción plantean riesgos similares al petróleo, por tratarse después de todo de un combustible fósil.
La tecnología aplicada hasta aquí para la perforación en aguas profundas es enorme, y se beneficiará de este accidente, pero los gobiernos deben aplicar regulaciones sensatas y una eficiente supervisión, permitiendo al mismo tiempo a la empresa privada tomar los riesgos y operar el equipamiento.
Aparte de los beneficios estratégicos de hacerse menos dependiente del petróleo importado, los ingresos por impuestos y regalías para los varios estados federales y la administración central, ayudarán en gran medida a balancear los presupuestos públicos.
El foco primario, una vez introducidos nuevos sistemas y regulaciones diseñadas para prevenir otro accidente en aguas profundas, debe ejercerse sobre la contención y limpieza con equipos y entrenamiento apropiados, desplegado estratégicamente a lo largo de las costas de EEUU.
Dada el área cubierta por este derrame, se hace necesario un planteo totalmente nuevo para el equipamiento y alistamiento de personal, capaz de proteger las zonas costeras en los EEUU y en cualquier parte del mundo, ante el evento de otro accidente.
Por Paul Slater (Presidente de la consultora First Internacional Corp.)
Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuente: Lloyd´s List; 30/07/10
06/08/10
NUESTROMAR

