Sector en estado de emergencia (Mar del Plata)

Acaban de cerrar un año que califican como tremendo. La conjunción de factores puso a la industria en una situación más que difícil. Por eso las empresas pesqueras golpearon la puertas del gobierno nacional para reclamar medidas que les permitan recuperar el sector y, con ello, mantener en pie a la actividad y la mano de obra que genera.

Acaban de cerrar un año que califican como tremendo. La conjunción de factores puso a la industria en una situación más que difícil. Por eso las empresas pesqueras golpearon la puertas del gobierno nacional para reclamar medidas que les permitan recuperar el sector y, con ello, mantener en pie a la actividad y la mano de obra que genera.

Consolidado como principal puerto pesquero del país y con la actividad como uno de los motores principales de la economía de Mar del Plata, las consecuencias de esta crisis surgen a simple golpe de vista. Problemas de alcance global, con una economía europea golpeada que redujo sus compras de pescado argentino. Y con disputas gremiales entre el SOMU y el Simape que dejaron los barcos amarrados durante más de tres meses, a los marineros en el extremo de vender pertenencias para sobrevivir y a los empresarios al límite del colapso de sus cuentas.

La semana pasada, las cámaras del sector que son parte del Consenso Pesquero Nacional, estuvieron cara a cara con el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Norberto Yauhar, y el subsecretario de Pesca de la Nación, Néstor Bustamante, para plantearle sus reclamos.

“El Estado hará el esfuerzo necesario para acompañar al sector”, dijo Yahuar y se comprometió a analizar alternativas para atender y resolver las demandas. Una opción sería reducir cargas impositivas y otra, menos probable, el regreso de algún tipo de subsidios que les cortaron en los últimos tiempos. Para esta semana, en un nuevo encuentro, quedaron pendientes las respuestas puntuales a los reclamos que le habían acercado mediante nota enviada en vísperas de las fiestas de fin de año. En esas líneas describen la “enorme crisis económica y financiera” que afronta el sector y sus costos por el desfase que se ha dado por el alto incremento de insumos y mano de obra, no correspondidos en los valores de venta de sus mercaderías. “Es imposible compensar con un plan de gestión mucho más austero en las empresas”, les advirtieron a los funcionarios. Hablan de costos que crecieron un 122% en tres años para los combustibles y hasta un 270% en reparaciones navales y más del 310% en la estiba de congelados.

La misiva de Consenso Nacional Pesquera da cuenta de 15 empresas concursadas como consecuencias de esta crisis en ciernes y la urgencia de tomar medidas, que entienden que deben llegar desde la política y con efecto en la reducción de costos para el sector. De otra manera, advierten, se dará un “inexorablemente el agravamiento de la situación social de convulsión que hoy viven muchos puertos”.

El año último cerró con un volumen total de 335.897,6 toneladas de pescado, muy por debajo de las 403.367,8 declaradas durante 2011. Hubo meses de 7000 a 8000 toneladas cuando el promedio es de casi 40.000.

El impacto fue amplio y aún hoy subsisten secuelas de aquel gran paro de los marítimos. La cadena de pagos se cortó o frenó durante varios meses y recién sobre el cierre del año tomó un ritmo más próximo al normal. Una situación que padecieron por igual proveedores, gremios y la administración portuaria, que sustenta en esos ingresos la operatividad de la terminal y las eventuales inversiones en infraestructura.

15/01/13
LA NACION

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio