Se supo: lo que los chinos buscan, es que la administración argentina les enseñe cómo se maneja un caladero…

(FNM) El Subsecretario de Pesca y Acuicultura de la Nación, Norberto Yauhar, viajó a China  para definir detalles del escandaloso convenio de cooperación bilateral que el gobierno argentino estaría dispuesto a firmar en mayo de este año durante la visita que hará la delegación china a nuestro país.

(FNM) El Subsecretario de Pesca y Acuicultura de la Nación, Norberto Yauhar, viajó a China  para definir detalles del escandaloso convenio de cooperación bilateral que el gobierno argentino estaría dispuesto a firmar en mayo de este año durante la visita que hará la delegación china a nuestro país.

Un comunicado de prensa de la Subsecretaría confirmó el viaje del funcionario, acompañado por el Ministro de Asuntos Agrarios de la provincia de Buenos Aires, Ariel Franetovich, el representante bonaerense ante el Consejo Federal Pesquero  Horacio Tettamanti y el Director Nacional de Coordinación Pesquera, Ing. Marcelo Santos.

Lejos de insinuar alguna revisión de las cláusulas más vergonzosas del citado acuerdo, y de las que nos ocupáramos en un editorial reciente, la declaración de prensa oficial confirma el entusiasmo con que el grupo de funcionarios está dispuesto a asegurar la iniciativa, tal como fue originalmente concebida.

En otras palabras, se confirma la voluntad argentina de facilitar la pesca de los buques chinos en el área adyacente a nuestra zona económica exclusiva, sobre el calamar -un recurso migratorio de interés nacional-, sin exigir modificación alguna en las prácticas y condiciones de descontrol, depredación y explotación laboral que caracterizan esta pesquería china en el Atlántico sudoccidental, en clara, desleal y perjudicial competencia con la flota nacional.

La reciente comunicación proporciona varios elementos para el análisis.  
 
Ante todo, llama la atención la presencia del Ingeniero Tettamanti quien es –además de funcionario público municipal- titular del astillero SPI, complejo industrial al que desde hace largo tiempo se sindica como el más favorecido, a la hora de prestar servicios de reparación y mantenimiento a los barcos chinos que se autorice a ingresar. Su presencia en la comitiva oficial no puede dejar de generar suspicacias ni polémicas.

Por su parte, el subsecretario Yauhar continúa –impertérrito- mirando hacia el costado y evitando referirse a los cuestionamientos de fondo. Insiste en resaltar que el ingreso de los barcos chinos ayudará “a mantener activos nuestros puertos y generar mano de obra para los estibadores que están teniendo serios problemas con la falta de descargas”. Además de simplista, la idea de que el problema que enfrentan los puertos patagónicos será solucionado con la llegada de los chinos, soslaya por completo la esencia irregular de las actividades y las cargas que proveerán esa mano de obra, y omite toda referencia a los perjuicios que ocasionará a otros sectores empresarios y del trabajo.

En otro pasaje de sus declaraciones, el funcionario -encendido y pomposo-, se manifiesta “muy riguroso con aquellos que quieran burlar nuestra soberanía”, enfocando la atención en la zona de Malvinas y desviándola –deliberadamente- del ámbito del área adyacente a la zona económica exclusiva, en donde se concentró desde siempre la gran burla de las flotas chinas hacia los intereses y derechos de soberanía argentinos sobre los recursos en el mar. Pero ni de esta burla, ni de las prácticas que en esa “milla 201” ejercen las flotas chinas, ha dicho el subsecretario ni una sola palabra. Se trata, recordemos, de prácticas irregulares, depredatorias, paupérrimas en términos de las condiciones laborales, y desleales desde el punto de vista comercial,

Yauhar insiste también en afirmar que “Argentina no va a otorgar nuevos permisos de pesca”. Habrá que seguir entonces con atención el proceso de conformación y evolución de los “joint ventures” entre empresas de ambos países, a los que el acuerdo propuesto estimula. La experiencia demuestra claramente, que estos “joint ventures” pueden constituir un vehículo “encubierto” para que las empresas chinas accedan a pescar en nuestras aguas, a través de asociaciones con empresas argentinas que lo único que aportan son sus permisos de pesca y una cobertura nacional a este tipo de operaciones.
  
Docencia en administración pesquera
El funcionario nos reserva su última muestra de desprecio por la inteligencia ciudadana, al afirmar que “a  cambio de tecnología, Argentina aportará asesoramiento en materia de control de pesquerías y manejo de legislación”.

“El gobierno Chino está muy interesado en mejorar sus leyes sancionatorias. En mayo vendrán Diputados a conocer el modelo de normativa que aplica nuestro país”, agrega Yauhar, aparentemente sin sonreír.

En este punto, claro, cualquier capacidad de asombro resulta rebasada.

Resulta ahora que la administración pesquera Argentina, un ejemplo de descontrol de pesquerías y de desmanejo e incumplimiento normativo, estaría llamada a “dar clase” a sus colegas chinos.

¿Será necesario recordar una vez más a las autoridades pesqueras, que estamos en medio de una crisis de captura de merluza y calamar, que es en gran medida atribuible al manejo insuficiente, poco transparente y deficitario de su administración?

Recordemos unos pocos hechos, que tal vez deban ser incluidos en el programa de asesoramiento a nuestros distinguidos visitantes:
 
-Merluza. La pesca de la merluza hubbsi en Argentina se ha convertido en una pesca de juveniles y debe ser tratada como tal. Esto lo saben –además de todos los actores de la pesca-, tanto la Dirección de pesca  como el INIDEP. Pero no se quiere “blanquear” esta grave situación.

En 2008 todavía era obligatorio utilizar dispositivos de selectividad en las redes para evitar justamente la captura de merluzas juveniles. Así y todo el porcentaje de juveniles capturados fue amplísimo.  ¿Imagina qué efecto pudo haber tenido sobre la población de juveniles la suspensión de los dispositivos de selectividad que rige desde principios de 2009? Se lo contestamos: un verdadero desastre.

-Capturas. En la búsqueda del permanente negocio de la caja, el 6 de diciembre último, por medio de la Resolución 28/09, el Consejo Federal Pesquero estableció la captura máxima permisible de merluza común en 290.000 toneladas.

¿Cómo llegaron a esa cifra? Según los funcionarios viajeros, se han logrado desmontar  las prácticas del descarte y la subdeclaración. De esa manera, de las 210.000 toneladas recomendadas por el INIDEP se llega a las 290.000 toneladas. ¡¡Aprendan los administradores chinos!!

– Investigación. El INIDEP continúa en un estado de “crisis permanente”. El Dr. Armando Abruza, diputado bonaerense por la Coalición Cívica y ex asesor del Inidep, preocupado por la particular metodología utilizada para determinar la captura máxima permisible de este año, hace una comparación provocativa: "Mi mayor temor es que Norberto Yauhar sea para el Inidep lo que Guillermo Moreno es para el Indec", alerta.

Comprometiendo el alto prestigio laboriosamente construido por años, esta valorada institución pareció convertirse en algunas circunstancias recientes,  en una “escribanía” de los deseos del gobierno en cuanto a números pesqueros. Casi, casi, un “INIDEC”.
-Calamar. Una inevitable y brevísima referencia sobre esta especie, la de principal interés para los chinos en esta región, obliga a recordar que hace años ya, que no se efectúan campañas de pre – reclutas para obtener buenas estimaciones. Como se ha dicho, los buques del INIDEP viven en estado de conflicto permanente, al igual que varios sectores del personal del Instituto.

¿Es posible creer, en este contexto, que los administradores chinos deseen nuestro asesoramiento y experiencia en el manejo de una pesquería? ¿O se tratará de una inmensa broma?

El silencio “de los inocentes”
Pero, más allá de los ensayos de distracción del titular de pesca, todo indica que el proyecto de firma del acuerdo de cooperación con China sigue adelante, en los términos anunciados en enero último (Resolución 5/2010 del MAGyP), es decir, contemplando la apertura al ingreso de los buques chinos a nuestro litoral, en donde podrían descargar, reaprovisionarse y reparar, es decir, mejorar la ecuación de sus negocios. Y ello, sin ningún compromiso ni obligación de acordar con el estado ribereño – la Argentina-, las condiciones de explotación del recurso calamar en el área adyacente a nuestra zona económica exclusiva.

No han faltado llamados de atención pública sobre esta insólita e inexplicada propuesta. Pero han sido escasos, debemos admitirlo.

En el Congreso de la Nación, nadie parece haberse enterado de la propuesta y de su polémico contenido. Tampoco se ha conocido por cierto, posición pública de nuestra Cancillería sobre el tema.

Los combativos gremios marítimos, adalides de mil batallas locales e internacionales contra “el empleo en negro”, “las banderas de conveniencia”  “el trabajo esclavo” y demás causas nobles, han hecho hasta aquí, un prolijo “mutis por el foro”.

¿Y nuestros empresarios pesqueros? Excepto CAPA cámara que agrupa a los buques poteros y la asociación de pesqueros artesanales, los demás guardan silencio, olvidando incluso lo que firmaron y argumentaron no hace más de un año. La respuesta, sonrisa nerviosa de por medio, es la habitual: “…y…nadie quiere enemistarse con una administración que solo bajando el pulgar puede perjudicarte…”

Imposible no recordar entonces, la reflexión de un ilustre empresario pesquero quien dijo a sus colegas en una reunión celebrada hace unos años: “Señores, no tenemos destino. Ni lo merecemos…”

Noticia relacionada: Por favor: ¡Quiten esa cláusula escandalosa!

26/03/10
NUESTROMAR

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