Hace tres meses se producía el luctuoso hundimiento de un barco pesquero de la flota amarilla de Rawson. El ‘Don Rosario G’ naufragó el 22 de octubre de 2006 frente a Punta Lobos, 36 millas al Sur de la capital de Chubut. El cuerpo de solo uno de los siete tripulantes pudo ser rescatado.
Hace tres meses se producía el luctuoso hundimiento de un barco pesquero de la flota amarilla de Rawson. El ‘Don Rosario G’ naufragó el 22 de octubre de 2006 frente a Punta Lobos, 36 millas al Sur de la capital de Chubut. El cuerpo de solo uno de los siete tripulantes pudo ser rescatado.
La Armada Argentina logró ubicar el punto exacto del hundimiento y buzos especializados llegaron al casco del pesquero, ingresaron pero no encontraron cuerpos. Luego, la operación fue suspendida, y la investigación judicial, en manos del Juzgado Federal de Rawson, se encuentra paralizada.
Tras el trágico hecho que volvió a golpear a la actividad pesquera en particular y a la comunidad de Rawson en general, se ordenaron nuevas inspecciones sobre el resto de los barcos de la flota amarilla; para ello, el Gobierno provincial contrató a un ingeniero naval que le realiza pruebas de estabilidad a las embarcaciones.
En cuanto a todos los accidentes ocurridos en los últimos años con barcos de esta flota, no se ha podido esclarecer ninguno de los casos. Las causales de los siniestros navegan en un mar de hipótesis y conjeturas, pero no se ha podido determinar técnicamente lo que ha sucedido.
El buque hundido fue hallado en inmediaciones de Punta Lobos -36 millas náuticas al Sur de Rawson y a 28 de la costa- siendo el último reporte satelital en 43º 51’ S, 34º 38’ W.
Las causas del hundimiento son una incógnita, ya que el buque no se declaró en emergencia ni emitió pedido de auxilio, lo que hace presumir que el incidente se produjo de manera muy rápida, sin dar tiempo a los tripulantes para pedir ayuda.
En el amplio abanico hipotético de las posibles causas, se conjetura que por algún incidente pudo haber un ingreso de agua a la bodega, y que por el rolido en el agua, o alguna maniobra, se fue a una de sus bandas, escorando de manera violenta, dando vuelta de campana.
No hay posibilidades hoy de recuperar el casco del buque, que se encuentra en el lecho marino a 70 metros de profundidad, y en consecuencia se diluyen las probabilidades de saber a ciencia cierta qué es lo que ocurrió.
24/01/07
EL DIARIO DE MADRYN
