Empresas del sector productivo tienen R$ 25.000 millones en el bolsillo para invertir en la construcción de puertos privados para el transporte de carga propia en Brasil, pero no consiguen colocar el dinero por las dificultades que enfrenta debido a trabas en el sector público para la liberación de áreas de instalación.
Empresas del sector productivo tienen R$ 25.000 millones en el bolsillo para invertir en la construcción de puertos privados para el transporte de carga propia en Brasil, pero no consiguen colocar el dinero por las dificultades que enfrenta debido a trabas en el sector público para la liberación de áreas de instalación.
El balance es de la Asociación Brasileña de Terminales Portuarios (ABTP), que representa las compañías del sector.
Luiz Fernando Resano, director técnico de la asociación, dijo que actualmente hay al menos 30 proyectos de terminales privados paralizados en alguna instancia gubernamental, en una entrevista con Valor.
“El gobierno demora hasta dos años para dar aval a un proyecto, lo que no incluye el tema de la licencia ambiental. Hay una burocracia generalizada, que impide el crecimiento del sector”, según Renaso.
En 2010, se movieron 834 millones de toneladas de carga en los puertos brasileños. De ese total, según ABTP, más de 70% pasaron por los 109 puertos privados en operación en Brasil.
La previsión es que hasta 2015, más de 1.000 millones de toneladas trafiquen por los puertos del país. “Estamos operando en el límite, y si no se hace nada para destrabar al sector, simplemente no conseguiremos atender el mercado”, dijo Renaso.
Pero el gobierno no piensa lo mismo. Según Antonio Mauricio Ferreira Netto, director de Revitalización y Modernización Portuaria de la Secretaría Especial de Puertos (SEP), el Estado busca liberar la construcción de puertos privados para compañías que, de hecho, están interesadas en apoyar la logística de su propia producción. Ocurre que, actualmente, muchas empresas que están bajo esa condición utilizaron sus terminales para prestar servicios de carga a terceros.
La situación generó quejas de quienes consideran que crean una competencia desigual en el sector. Los puertos concedidos a la iniciativa privada poseen una serie de procesos burocráticos y un precio de servicio más elevado que el que se ofrece en los terminales privados.
La insatisfacción con el desempeño de los puertos también afecta al sector del turismo. De acuerdo con André Pousada, vicepresidente ejecutivo de la Associação Brasileira de Cruzeiros Marítimos (Abremar), la limitación de puertos para recibir cruceros hizo que “en la última década registremos un crecimiento medio en el sector del 22% al año contra el 2% de la temporada del año pasado. El sector ha llegado al límite”.
Por André Borges
20/06/11
CRONISTA.COM

