El juzgado federal de Quilmes, a cargo de ejecutar el fallo de la Corte para la limpieza del Riachuelo, intimó a la Autoridad de Cuenca Matanza-Riachuelo (Acumar) a “dictar un reglamento que fije plazos concretos en los procedimientos de control sobre las industrias que vuelcan sus efluentes en esa área”.
El juzgado federal de Quilmes, a cargo de ejecutar el fallo de la Corte para la limpieza del Riachuelo, intimó a la Autoridad de Cuenca Matanza-Riachuelo (Acumar) a “dictar un reglamento que fije plazos concretos en los procedimientos de control sobre las industrias que vuelcan sus efluentes en esa área”.
El juez Luis Armella quiere que la Acumar tenga un cronograma sobre las medidas a adoptar en casos de contaminación de la cuenca.
En ese sentido, se recordó que a partir de un caso, en el que desde la toma de muestras en el control a una empresa hasta la elevación de las actuaciones a la dirección correspondiente transcurrieron más de seis meses. En ese sentido, quedó en evidencia “una clara deficiencia en los plazos del proceso interno para el dictado de las declaraciones de agente contaminante”, indicó Armella.
“Consecuentemente hubo un retraso en las presentaciones de los Programas de Reconversión Industrial, cuyo fin último es mejorar la calidad de vida de los habitantes de la cuenca y recomponer el ambiente en todos sus componentes (agua, aire y suelos), previniendo los eventuales daños que la actividad pudiere generar”, aseguró el magistrado.
Con la fijación de plazos concretos se busca, según Armella, un rápido y eficaz dictado de los actos administrativos de declaración de agentes contaminantes en los procesos creados a los fines del control industrial, evitándose así que se repita una situación “irregular” como la ocurrida en aquel caso.
08/07/10
CRONISTA.COM
