Regreso triunfal para la fragata Libertad, en su arribo al puerto

En una gran tarde de sol, el emblema de la Armada Argentina, que completó su 40º viaje de instrucción, llegó escoltada por un centenar de veleros; emoción en los familiares.

En una gran tarde de sol, el emblema de la Armada Argentina, que completó su 40º viaje de instrucción, llegó escoltada por un centenar de veleros; emoción en los familiares.

En una espléndida tarde de sol, la fragata Libertad arribó a la dársena norte del puerto de la ciudad, y le puso un broche de oro a su 40º viaje de instrucción con los cadetes del último año de la Escuela Naval.

La nave, al mando del capitán Horacio Nadale, amarró pasadas las 16 luciendo su engalanado uniforme. En los palos, los gavieros con uniforme de época, cubrían puestos de honor mientras los buques surtos hacían sonar sus sirenas en son de bienvenida.

Desde la dársena, con muestras de profunda emoción y ansiedad, unos 200 familiares y amigos de los tripulantes recibieron a la tradicional embarcación exhibiendo banderas y carteles con emotivas inscripciones.

También, una gran cantidad de embarcaciones deportivas se sumaron al recibimiento y navegaron alrededor de la fragata, tanto en los últimos tramos del canal de acceso, como en aguas de la dársena.

"La cantidad de barcos que había era increíble. Contamos en el orden de los 100 veleros navegando junto a nosotros. Este buque es un emblema del pueblo argentino. La gente no lo identifica como de la Armada, sino como una parte misma del pueblo", aseguró a La Nacion el capitán Horacio Nadale.

La fragata Libertad, que zarpó de Buenos Aires el pasado 12 de Abril, visitó durante su viaje de instrucción los siguientes puertos: Salvador de Bahía (Brasil), Tenerife (islas canarias), La Coruña (España), Ámsterdam (Holanda), Dublín (Irlanda), Boston (Estados Unidos), Santo Domingo (República Dominicana), Fortaleza (Brasil) y Montevideo (Uruguay).

"Estoy muy emocionado. Mi hijo tenía dos meses cuando me fui y mañana va a cumplir siete. Lo mejor de todo el viaje fue la experiencia de haber conocido nuevas culturas. Estar en Europa, en Estados Unidos, en el norte de Sudamérica, realmente fue una experiencia irrepetible", dijo Cristian Peralta, 22, Cabo 2°, quien se desempeñaba en el área de Comunicaciones.

Entre cadetes, suboficiales y plana mayor, la tripulación de la fragata ascendía a 300 tripulantes, entre lo que se contaban hombres y mujeres.

"El viaje es único. No hay nada que pueda comparársele. Es increíble conocer tantas culturas tan distintas a la nuestra. Además, hay que destacar que la tripulación estuvo permanentemente con la mejor predisposición para enseñarnos en todo momento. La convivencia, si bien el viaje fue largo, fue muy buena entre todos", aseguró Leonor Ávila Dau, 23 años, guardia marina en comisión.

Por Ezequiel Vinacour
De la Redaccion de La Nacion

29/08/09
LA NACION

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