Un cuarto de siglo después de que Robert Ballard diera con el Titanic en las profundida-des del Atlántico Norte, una expedición científica partirá el 18 de agosto hacia el lugar donde reposa silencioso el transatlántico con la misión de examinar el estado de la nave y crear un detallado mapa tridimensional de la zona por la que quedaron esparcidos sus restos.
Un cuarto de siglo después de que Robert Ballard diera con el Titanic en las profundida-des del Atlántico Norte, una expedición científica partirá el 18 de agosto hacia el lugar donde reposa silencioso el transatlántico con la misión de examinar el estado de la nave y crear un detallado mapa tridimensional de la zona por la que quedaron esparcidos sus restos.
La expedición científica será la técnicamente más avanzada hasta la fecha, y durará unas tres semanas. Los organizadores de la misión -RMS Titanic, la Woods Hole Oceanographic Institution y el Waitt Institute- explican que el propósito es recabar datos e imágenes que después pondrán a disposición del público en lo que califican como el reflote virtual del Titanic.
El público podrá seguir la expedición a través de la web de los organizadores, www.expeditiontitanic.com. Será como "reflotar el Titanic", con mapas en 3 D y vídeos en tiempo real de la misión. A través de esa ventana se podrá además interactuar con los miembros de la expedición.
La idea de sacar el majestuoso transatlántico del lecho marino ronda por la cabeza de muchos desde su hundimiento la gélida noche del 14 al 15 de abril de 1912. De hecho, hay cierta urgencia por llevar a cabo esta misión. La estructura del Titanic está sometida a fuertes corrientes marinas, a la intensa presión y al efecto corrosivo del agua salada. Por eso uno de los cometidos inmediatos será determinar el ritmo de deterioro y recabar cuantos más datos e imágenes posibles de la estructura antes de que se derrumben las partes que aún están en pie.
Fue ese rastro de sedimentos de unos tres kilómetros lo que permitió a Ballard dar con el Titanic en septiembre de 1985. El nuevo rastreo permitirá hacer un inventario exacto de los restos que yacen desde hace un siglo en el lecho marino. El lugar será tratado como un yacimiento arqueológico, para preservar el legado del legendario barco.
La última visita de RMS Titanic a la zona tuvo lugar en 2004. Son ellos los que tienen la exclusiva a la hora de exhibir todos los artefactos relacionados con el transatlántico. Con esta nueva misión, los organizadores pretenden explorar y descubrir nuevos misterios en el 30% de la nave que nunca ha sido estudiado. Por eso en la expedición participarán visitantes frecuentes, como científicos de la National Oceanic y Atmospheric Administration.
Esta misma organización es una de las que, junto a Robert Ballard en su libro "Retorno al Titanic", más alto ha alzado la voz de alarma sobre el estado decadente de los restos del Titanic.
Hasta el punto de que calcula que la estructura del barco podría colapsar en 50 años. Y denuncian que parte del daño está siendo causado por sumergibles turísticos que se posan en la nave.
La proa y la popa quedaron separadas a unos 600 metros de distancia tras el hundimiento, en el que perdieron la vida 1.522 personas en el viaje inaugural del buque. Desde que fue descubierto hace 25 años, la mayoría de las expediciones al Titanic se centraron en recoger restos. Esta misión, insiste Chris DaVino, presidente de RMS Titanic, es "científica y de exploración".
La base de la misión estará en el buque científico RV Jean Charcot. Utilizarán tres sumergibles, equipados con la última tecnología en sónar, dispositivos acústicos y ópticos. Los datos e imágenes serán comparados con los de la primera expedición hace 25 años para medir el avance de la erosión. Serán, dicen, la primera de una "nueva era de expediciones".
Los organizadores no hablan de costos, aunque se elevarán a varios millones de dólares. Pero hay algo más. RMS Titanic sigue esperando que la justicia estadounidense se pronuncie sobre los más de 5.500 artefactos que lleva recogidos, valorados en unos 110 millones de dólares (83 millones de euros). Si consigue hacerse con parte de la propiedad de esos "tesoros", dice, tendrá una compensación por los esfuerzos de salvamento del legado del barco más enigmático del siglo XX.
04/08/10
BIENVENIDO A BORDO

